Un tiburón en Old Trafford

malcolmglazer.gifMalcolm Glazer es ya un nombre conocido en la prensa deportiva, especialmente en la británica. Del hombre que se encuentra detrás, en cambio, sabemos menos. Al hilo de la crisis del Manchester United, John Carlin recuerda hoy en As el interés de este millonario estadounidense por adueñarse del club. La afición de Old Trafford ha mostrado ya en varias ocasiones su rechazo al magnate (propietario de un paquete de acciones), como hizo hace algunos años con otro tiburón, el australiano Rupert Murdoch.

A Glazer, para empezar, no le gusta el fútbol. Los aficionados son sus hijos, Avram y Joel. Él es un entusiasta del fútbol americano. En 1995 compró una franquicia declinante de la NFL, los Tampa Bay Bucaneers. Durante las negociaciones, se comprometió con las autoridades de Tampa (Florida) a construir un nuevo estadio. Luego, una vez que se aseguró la propiedad, dio marcha atrás y amenazó con llevarse la franquicia a otra ciudad. Las autoridades tragaron, y el Tampa Stadium se construyó con fondos públicos. Diez años más tarde, la numerosa plantilla de los Bucaneers tiene que desplazarse a 80 millas de la ciudad para entrenar, ya que sus viejas instalaciones están tomadas por las ratas. Glazer también se comprometió en su día a renovarlas. Pero, como recordaba la caricatura de Bill Gates en un episodio de Los Simpson, nadie se hace millonario firmando talones.

Aunque se le han escapado algunas empresas importantes (en 1989 se encaprichó, sin éxito, de Harley-Davidson), hay quien asegura que sus permanentes asaltos no son más que una táctica. Con su acoso, Glazer consigue elevar los precios de las acciones de la empresa en cuestión. De modo que, si no se adueña del Manchester, siempre podrá vender su participación. Sacará tajada, y sin necesidad de pedirle a Avram ni a Joel que le expliquen de qué va eso del soccer, en qué consiste el fuera de juego.

Secciones: Premier League, Personajes

« Guti, jugador maldito | Mucha feria »

Noticias relacionadas