El rey del finiquito

juanmalillo.gifA comienzos de curso, el Terrassa se encomendó a Juanma Lillo. Al presidente del club catalán, Guillermo Cabello, no le tembló el pulso a la hora de presentarlo como un apóstol del “fútbol espectáculo”. Nueve meses después, Lillo abandona el banquillo diez minutos antes de que le echen. Ayer, tras caer en Lleida, fue increpado por algunos aficionados. El Terrassa está a un paso de la segunda B.

La reputación de Lillo en determinados círculos es un expediente X. Su mayor éxito, por no decir el único, consistió en ascender al Salamanca a primera división en la temporada 94/95. Pese a ello, su pose intelectual, su verbo rebuscado y, especialmente, su amistad con Jorge Valdano, le han granjeado una fama de entrenador exquisito que no se corresponde en absoluto con su historial, plagado de fracasos y ceses. Sin rastro de “espectáculo”.

-Temporada 96/97: entrena al Real Oviedo. Es cesado en abril, a falta de ocho partidos. En 34 jornadas suma 38 puntos (10 victorias, 8 empates y 16 derrotas; 41 goles a favor y 57 en contra). Fue una de sus temporadas más exitosas.

-Temporada 97/98: tras unos meses de inactividad, se hace cargo del C. D. Tenerife en sustitución del portugués Artur Jorge hasta el final de Liga. En 13 jornadas consigue 15 puntos (4 victorias, 5 empates y 4 derrotas; 14 goles a favor y 13 en contra) y se salva por los pelos del descenso.

-Temporada 98/99: el Tenerife le mantiene en el cargo para el siguiente curso, pero no se come el turrón. Es cesado el 20 de diciembre tras obtener 13 puntos en 15 partidos (2 victorias, 7 empates y 6 derrotas; 17 goles a favor y 22 en contra).

-Temporada 2000/01: su mayor fracaso. El Real Zaragoza le destituye en octubre tras obtener 2 puntos en cuatro jornadas de Liga (dos empates y dos derrotas; 4 goles a favor y 6 en contra) y, especialmente, tras el ridículo papel desempeñado en la Copa de la UEFA. El Zaragoza, que había ganado por 4-1 en La Romareda al débil Wisla Cracovia, perdió el partido de vuelta por idéntico resultado y cayó en la tanda de penaltis. “Lo único que he tenido ha sido un mal comienzo del comienzo. Me llamaron para hacer una escultura y sin terminar la base me han dicho que soy un mal escultor”, declaró.

-Temporada 2003/04: tras comentar el Mundial 2002 para Antena 3 (es el inventor, no lo olvidemos, del concepto de “pregol”, nombre con el que designa a las situaciones de peligro), reaparece en Segunda División con el Ciudad de Murcia y logra de nuevo sus mejores resultados: 25 puntos en 21 partidos (5 victorias, 10 empates y 6 derrotas). De haber ganado ese verano Lluis Bassat las elecciones del Barça, Lillo habría sido el entrenador elegido por el director deportivo, su amigo Pep Guardiola. Increíble pero cierto.

-Temporada 2004/2005: dimite como entrenador del Terrassa en la jornada 33. Deja al equipo en zona de descenso, con 34 puntos y un balance de 9 victorias, 7 empates y 17 derrotas; 35 goles a favor y 48 en contra.

Resumiendo: desde su salida de Salamanca, en 1996, los equipos de Lillo han disputado 120 partidos, de los cuales han ganado 30. Sin duda, un nuevo concepto del fútbol espectáculo. ¿Picará alguien el próximo verano?

Actualización: Lillo, en rueda de prensa, se ha despedido con la siguiente perla: “Hoy día un entrenador que no ha ganado, un jugador que no gana y un presidente que no gana están peor vistos, por la magnitud que se le ha concedido al fútbol, que un violador”.

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