El gol de Cani

prensa.gifLos narradores de fútbol gastan mala fama. Repetidamente se les acusa de patear sin miramientos la gramática y el diccionario. Razones no faltan, aunque es una inquietud más propia de columnistas con prurito, de esos que miran por encima del hombro, que de espectadores y oyentes. Al narrador, especialmente en la radio, le pedimos que nos transmita la pasión del juego. O, mejor aún, que si el partido no tiene ritmo, se lo invente.

Viene esto a cuento (aunque no demasiado) porque el pasado domingo, en el Carrusel Deportivo de la Cadena Ser, escuché, posiblemente, una de las peores narraciones de un gol que jamás hayan existido. Sucedió en el Zaragoza-Numancia, y la anoté de inmediato. Como es posible comprobar, retener las palabras no exigía un gran esfuerzo:

“¡Goooool del Numancia! Balón peleado en la frontal del área y ha sido Cani el que ha marcado en propia meta”.

Y ya está. Qué sencillez, ¿verdad? Con narradores así, escuchar la radio equivale a estar sentado en tribuna. De espaldas al juego, pidiéndole al de atrás un purito.

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