Cine épico con final feliz
El Bernabéu ha sido testigo, frente al Villarreal, de un partido que parece haber sido planificado por un guionista al más puro estilo de Hollywood. Zidane era el protagonista indiscutible, con 15 cámaras a su servicio; pero el encuentro ha contado con todos los requisitos exigibles para una producción cinematográfica con final feliz para los locales: protagonista, actores revelación, secundarios, emoción, suspense, y hasta un malo de película.
Protagonista: Zidane. El francés era consciente de que éste, y no otro partido, era el elegido para convertirse en una película cinematográfica con él como protagonista. Comenzó el encuentro con un pase de tacón, pero no tuvo una actuación brillante. Sin embargo, su arrancada y su centro medido a Ronaldo en el primer gol blanco, salvaron su gran noche. Provocado o no, en el tiempo de descuento se encaró con Quique Álvarez y fueron expulsados con roja directa. Zidane se retiró del campo caminando lentamente entre la ovación de un público entregado. Bonito final para su película.
Actores revelación: En esta categoría se pueden destacar dos jugadores: Beckham y Salgado. El primero fue, probablemente, el mejor del encuentro, le puso mucha garra e intensidad. Creo peligro constantemente a balón parado y llegó a disponer de una clarísima ocasión de gol que envió fuera. Salgado volvió a ser decisivo. La semana pasada dio el pase del primer gol a Ronaldo y en esta ocasión él mismo marcó el gol de la victoria a pase del brasileño. Un lateral convertido en goleador decisivo.
Actor secundario: Riquelme. Fue el fiel reflejo de su equipo: control del balón, pero lento y con poca profundidad. El Villarreal pareció acobardado en el Bernabéu; desde luego no tuvo nada que ver con el juego vertical y rápido en el último pase al que este año nos ha acostumbrado en sus partidos de casa (sirvan la victoria frente al Barça o el empate de la pasada semana contra el Betis como ejemplo).
El malo: González Vázquez, el árbitro. Contento puede estar de la victoria blanca porque, si no, a estas horas le estarían pitando los oidos. Se inventó un penalti que puso en ventaja a los amarillos y no indicó unas manos de Armando Sa en su área. Expulsó a Samuel, Zidane, Quique Álvarez, y hasta al preparador físico del Real Madrid.
El argumento: El Real Madrid tenía que ganar para seguir optando a la Liga. El Villarreal se puso por delante con gol de penalti injusto. El equipo empató con jugada de Zidane y poco después se quedó con diez jugadores por expulsión de Samuel. Llegó el gol de la victoria que se mantuvo con suspense hasta el final. A dormir con el Barça a tres puntos y final feliz.
Lo dicho, el partido soñado por un guionista.
Secciones: La Liga, Real Madrid
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