El negocio de la información deportiva

Negocio En la tranquila ciudad de Vitoria, Dimitri Piterman ha decidido romper la baraja y ha puesto en tela de juicio el acuerdo nunca escrito de hasta dónde llega el derecho a la información y dónde empieza el del club a obtener los beneficios que genera. Todos los medios de comunicación locales y nacionales han reaccionado desacreditando al excéntrico millonario, pero sus palabras no hacen más que revelar una realidad silenciada bajo el peso de la tradición y de los acuerdos más o menos tácitos.

El “Plan Piterman”

El presidente del Alavés ha hecho llegar a todos los medios de comunicación un listado de tarifas y una serie de normas que regulan la relación del club con los periodistas: si un medio de comunicación quiere a un jugador, deberá abonar 1.000 €; si desea al entrenador, directivos o empleados, deben ser 1.500 €; y la demanda del presidente se negociará aparte. Además, exige la suscripción de un convenio de intercambio comercial de los medios con el club; que la prensa respete que los entrenamientos sean a puerta cerrada; y que todos los comunicados del club sean reproducidos íntegramente.

A cambio, ofrece: la comparecencia de un jugador, Fundación, Piterman y Cos en días fijos; comparecencia de Piterman y de Cos tras todos los partidos oficiales; los actos de la Fundación quedan al margen del régimen restrictivo; los gráficos (fotógrafos y TV) podrán filmar parte del entrenamiento del lunes; y ruedas de prensa obligatorias si hay actos especiales, como la presentación de un jugador. La justificación que ha formulado sobre estas condiciones es la siguiente:

“La prensa consigue la información gratuitamente sólo para venderla más tarde por un precio muy alto”

Con este “Plan”, Piterman quiere aprovecharse del negocio informativo que genera un club de fútbol y, a la vez, establecer una mordaza que permita controlar qué cuestiones puede hacer pública la prensa y cuáles no.

La tradición europea impone el respeto al derecho de la información de los medios y de la afición a ser informada. Se establecen unos mínimos de comparecencias por día; los periodistas solicitan al jugador que desean, pero es el propio club quien establece quién asiste a la rueda de prensa posterior al entrenamiento. No hay ninguna norma que establezca la obligatoriedad de este procedimiento, aunque es una costumbre; lo que permite a ciertos futbolistas no comparecer nunca ante los medios si no lo desean. Tampoco se exige un dinero a los medios por acudir a entrenamientos, ruedas de prensa o partidos; o para realizar entrevistas a jugadores o miembros del club.

El contrato de retransmisión de los partidos de Liga y Copa con Audiovisual Sport tampoco incluye una cláusula de comparecencia obligatoria del entrenador antes y después de los partidos (como sucede en la Champions), por lo que también se convierte en un acto voluntario.

Así pues, nos encontramos con un negocio, el de la información deportiva, que está fundamentado en la tradición, los acuerdos tácitos y un cierto regalismo por parte de los equipos. Siempre a expensas de que algún club, presidente o jugador, decida romper la baraja.

Secciones: Segunda División, Fútbol mediático

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