Banquillos con trampa
Ocho equipos han cambiado de entrador a lo largo de la temporada, algunos incluso en tres ocasiones, como el Real Madrid y el Mallorca. Cuando a finales de agosto empiece la Liga de nuevo, muchos técnicos ya partirán de inicio con el peso de las expectativas sobre sus espaldas. Una dura carga para llegar hasta el final.
Barcelona: Cuentan con Rijkaard para el próximo año; tras ganar la Liga y, gracias al estilo de fútbol desplegado, el holandés tiene garantizada su continuidad salvo debacle.
R. Madrid: Luxemburgo es el único técnico de la era Florentino Pérez que contará con una segunda oportunidad después de no conseguir ningún título. Ocupará, eso sí, uno de los banquillos calientes de la Liga; otra temporada sin títulos precipitaría su salida.
Villarreal, Betis y Espanyol: Los tres cuentan con sus entrenadores tras sus magníficas campañas; sus puestos parecen garantizados. El único peligro puede ser pagar el esfuerzo europeo en la Liga, Lotina ya lo vivió con el Celta.
Sevilla: Es un caso extraño. El Sevilla viene realizando buenas temporadas y esa es una garantía para Caparrós. Sin embargo, la decepción final por no entrar en Champions, agravada por la plaza que sí consiguió el Betis, deja la incógnita sobre el futuro del técnico. Lo lógico sería su continuidad por una temporada más.
Valencia: Tras una temporada decepcionante, el equipo ha conseguido UEFA, un mal menor. Quique Sánchez Flores será el encargado de llevar al equipo a pelear por títulos. Aunque parezca un banquillo complicado, el pasado valencianista del técnico y la necesidad de volver a construir un grupo sólido le garantizan cierta tranquilidad.
Deportivo: El nuevo inquilino del banquillo coruñés se enfrentará a esa dualidad de amor-odio que ha acompañado a Irureta durante siete temporadas, agravada por la crisis económica del equipo. La próxima se prevé complicada, pero el club ha mantenido una gran estabilidad, incluso en los malos momentos y eso siempre es una garantía.
Athletic: La marcha de Valverde abre la puerta a un técnico dispuesto a abrocharse el cinturón económico. Este club, por su tradición, siempre es un reto atractivo para cualquier entrenador, sobre todo si es de la tierra. Irureta o Clemente están libres.
Málaga y Zaragoza: Sus campañas han sido discretas, pero dignas. Destaca la labor de Tapia en el equipo andaluz, al que consiguió rehabilitar tras un mal arranque con Manzano. Su temporada será plácida mientras se mantengan fuera de los puestos de peligro.
Atlético de Madrid: El banquillo caliente por excelencia. Contra todo pronóstico, se ha mantenido a Ferrando durante toda la temporada; aunque ha sido una excepción. El club colchonero es muy aficionado a las grandes crisis y convulsiones, y su punto más débil siempre es el técnico. La necesidad de alegrías es apremiante, por lo que, quien llegue, tendrá mucha presión y se convertirá en héroe o villano, sin término medio, en función de los resultados. Suena Bianchi, y Caparrós como segunda opción.
Getafe: Otro banquillo difícil. Lo dice la historia de la Liga, los equipos recién ascendidos que mantienen la categoría suelen descender la siguiente temporada. Le ha ocurrido al Numancia de la 00/01 y al Albacete este año. Con la marcha de Flores y los cedidos, el club tendrá que reconstruirse de nuevo. Suenan Michel y Argibay.
Real Sociedad y Racing: Son también banquillos complicados. Los dos equipos se encuentran en procesos internos, uno electoral y el otro accionarial, que auguran una temporada incierta.
Osasuna: La final de Copa marcará probablemente el destino de Aguirre, aunque parece que está más fuera que dentro del club rojillo. Si queda libre, el banquillo de Osasuna puede ser muy atractivo, ya que el equipo disputará el escaparate de la UEFA.
Mallorca: La remontada final, calificada incluso de milagro, garantiza a Cúper el derecho a una temporada apacible.
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