Víctor Valdés se rebela contra su contrato basura
¿Cuál es el antónimo de humildad? Posiblemente, un primer plano de Víctor Valdés mascando chicle en el primer palo antes de un córner. Para subrayar esta tesis, y puesto que las apariencias (sólo a veces) engañan, es preferible tirar de hemeroteca y recordar su rabieta adolescente cuando se negó a entrenar con el filial. Entonces, hace tres años, Valdés no era nadie; y no obstante, la lió. Ahora, crecido con el trofeo Zamora, Valdés nos ha regalado una rajada tan inesperada como lógica:
“No me siento valorado, porque existen unas circunstancias… Siempre he sido una persona que habla con su trabajo en el campo y fuera de él nunca he dicho nada. Uno consigue objetivos colectivos e individuales y la forma de hablar ha sido siempre dentro del campo. Ahora ha acabado la temporada y por suerte las cosas han ido bien. Valorado no me siendo y ahora espero acontecimientos y que se arregle todo”.
En resumen, Valdés quiere ampliar y mejorar su contrato. Justo lo que hizo a comienzos de la temporada pasada, por cierto. En los últimos días se ha hablado de los jugosos blindajes de Deco y Etoo (ocho millones netos al año dicen que pide el camerunés) o del contrato vitalicio que Laporta desea ofrecer a Ronaldinho (diez años más, hasta que cumpla los 35, cobrando una media próxima a los seis millones anuales). Son sólo rumores, pero Valdés, sin que nadie le pinchara demasiado, ha soltado su bombita. Porque a él, a chulo, no le gana nadie.
Secciones: Barcelona, Personajes
« Se acaban las excusas | Repaso a la Liga: Mejor entrenador »




