El gran pelotazo de Christian Vieri

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Los protagonistas de esta historia son dos amantes de las cifras excesivas.

El primero, Christian Vieri, ha puesto sus innatas condiciones (cuerpo de acero y cabeza de trapo, como dicen en Italia) al servicio de 11 equipos en 16 años de carrera: Prato (1989-90), Torino (1991-92), Pisa (1992-93), Ravena (1993-94), Venezia (1994-95), Atalanta (19995-96), Juventus (1996-97), Atlético de Madrid (1997-98), Lazio (1998-99), Inter (1999-2005) y Milan (2005-?). El segundo, Massimo Moratti, se ha empeñado en demostrar en sus diez años como presidente del Inter que también los fracasos pueden edificarse a golpe de talonario. En la última década, mientras Vieri recorría la bota italiana y Abramovich amasaba gas y petróleo en Siberia, él invertía 500 millones de euros (sí, 83.000 millones de pesetas) en fichajes. En 120 fichajes, entrenadores aparte. A cambio ha obtenido un suculento botín: la Copa de la UEFA de 1997, con Ronaldo al frente, y la última edición de la Copa de Italia.

Cuando dos tipos así se encuentran (o se desencuentran), no hay medias tintas.

Antes que con Moratti, Vieri había chocado con su entrenador, el perfumado Roberto Mancini, que para aligerar la plantilla no dudó en señalar a Vieri como prescindible. Moratti había anunciado al respecto que no tomaría “decisiones drásticas”, pero hace dos días el club llegó a un acuerdo con el jugador. Junto a la carta de libertad, Vieri recibió una generosa gratificación (entre 9 y 12 millones de euros, según se dice) en concepto de finiquito. Debía de estorbarles mucho.

Moratti, tan familiarizado con los grandes cifras, quitaba hierro al asunto:

“Era una cosa bastante recíproca y obvia. Se había llegado al final de una historia que tenía esta solución. La más cómoda para ambas parte, nos parecía normal. No creo que la rescisión del contrato haya sido un drama ni para él ni para nosotros”.

Para Vieri, desde luego, no. Ya libre, con el talón en el bolsillo, ha cruzado de acera; algo que en la ciudad de Milán implica la paradoja de permanecer en San Siro. Ha firmado por dos años con el AC Milan, donde les disputará a Inzaghi y Tomasson el privilegio de acompañar a Shevchenko en la delantera.

Tras la jugada, Moratti asegura que no siente rencor ni amargura, aunque el resto de sus palabras lo desmienten. Más que con Vieri, está molesto con el Milan. Ya dicen que igual se toma la venganza arrebatándole a Gilardino. Operaciones más raras se han visto en el Inter. 500 millones de euros no se dilapidan de la noche a la mañana.

Secciones: Fichajes, Calcio

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