La “época dorada” de Javier Clemente
Hay opiniones que, a fuerza de repetirse, pueden convertirse en axiomas. Sobre todo si, pasado un tiempo, una parte interesada vuelve sobre ellas y nadie las rebate.
Hoy Marca publica una amplia entrevista con Javier Clemente en la que el antiguo seleccionador se arroga unos méritos que a muchos nos pasaron completamente desapercibidos:
“La época dorada de la selección es la que viví yo. No ha habido una época mejor que la mía posteriormente. La selección ha ido a peor, en vez de mejorar”.
Para argumentar esto, Clemente se escuda en un concepto difuso: el de “nivel”.
“No digo en cuanto a trabajo, porque respeto lo que han hecho Camacho, Sáez o Luis, y soy un gran defensor de los tres. Pero lo que digo es que el nivel de la selección actual está muy lejos de aquella que tuve yo como responsable. Esta selección tiene mucho menos nivel y capacidad que tenía (sic) la mía. Alguno dirá que conmigo tampoco ganamos nada. Efectivamente es así, pero había mucho más nivel en aquellos tiempos”.
Nadie dice que Clemente ganara menos que Miguel Muñoz, Luis Suárez o Vicente Miera. Ni que los que vinieron después, Camacho y Sáez, hayan ganado más que él. Todos han conseguido exactamente lo mismo: nada. Dicho esto, ¿por qué considera Clemente que su época fue “dorada”?
El personaje enfrenta de forma demasiado maniquea a estetas y resultadistas. A los primeros, desde luego, no les convence un estratega capaz de salir con seis centrales (incrustados en distintas posiciones del campo, eso sí) para enfrentarse a Irlanda del Norte. A los segundos les encanta. Con él en el banquillo, España sólo perdió seis partidos en seis años.
Pero Clemente ya no habla sólo de resultados. Ahora abraza el valdanismo:
“Jugamos magistralmente en [la Eurocopa de] Inglaterra o en [el Mundial de] Estados Unidos tuteando a Italia y perdimos, pero mostrando un alto nivel”.
Tan magistral fue su fútbol en aquellas citas que permanece grabado en la retina de miles de aficionados de todo el mundo.
Tan soberbios fueron aquellos nueve partidos que la magistral España sólo fue capaz de ganar tres ante rivales del potencial de Bolivia, Suiza y Rumanía. En el Mundial de Francia 98, donde la selección rebajó algo su magisterio, disputó tres partidos y sólo consiguió una victoria inútil ante Bulgaria. Balance total en seis años: 12 partidos y sólo 4 ganados. Viva el resultadismo.
Ciertamente, fue una época dorada.
Vía | Marca
Secciones: Selección Española, España
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