¿Quién no conoce a Robinho?
Todo el que ha visto a Robinho en acción habla maravillas de él. Los que no, también. En el momento de escribir esta nota, cerca de 20.000 lectores de Marca.com han respondido a la pregunta: “¿Crees que Robinho vale los 24,5 millones que el Real Madrid paga por él?”. O el campeonato paulista tiene una insospechada legión de seguidores en España o el aficionado madridista vota de oído; influido, sin duda, por todo aquello que lleva meses leyendo en la prensa deportiva y por las bicicletas que han ilustrado en todo ese tiempo las noticias del fichaje en los telediarios.
Para los pocos que aún no estén al tanto de sus cabriolas, la prensa descongela hoy algunos perfiles del futbolista. Deben de llevar semanas escritos a la espera del desenlace que finalmente se ha producido: el Madrid ha pagado 24 millones. Según Mundo Deportivo, “un precio que se antoja alto para un jugador que promete mucho, pero que todavía no ha demostrado nada”.
Merece mucho la pena el artículo de Luis Miguel Hinojal en El País, que habla de los orígenes del futbolista y de las primeras impresiones que de él se llevó Pelé.
“Ahora es un delantero de dinámica mayúscula que cubre todo el frente de ataque buscando participación, y que muestra amplios y versátiles recursos con el balón. Es elástico, veloz y extremadamente decidido en el desborde, faceta en la que muestra un repertorio de amagues y regates tan espectacular como eficaz, gracias a su alto nivel técnico para conducir la pelota cambiando de ritmo y dirección. Pero no sólo vive del atrevimiento y la habilidad: sabe asociarse, tirar paredes, buscar espacios libres y posee una visión panorámica bien apoyada en la precisión para el pase. (…) El físico livianofibroso, con un centro de gravedad muy bajo, le facilita el freno y la arrancada, pero también le impone limitaciones: apenas cabecea, y en el contacto con el defensa rival suele salir perdiendo”.
Escribe Hinojal que bajo la dirección de Luxemburgo “el fútbol de Robinho se transformó en un ejercicio de eficiencia y concreción, sin perder un ápice de su atractiva frescura. Luxemburgo modificó su posición situando su punto de partida casi en la media punta, escorado a la izquierda, y el chico que deslumbró a Pelé logró 21 goles.”
Radomir Antic aporta en El Mundo un apunte táctico. Se agradece que, a la hora de sentarse a escribir, Antic consiga domar un poco la parcialidad que le asalta en sus comentarios radiofónicos:
“La clave es cómo se adaptará Vanderlei Luxemburgo a las exigencias propias de un jugador que, por su velocidad y habilidad, necesita espacios y libertad para no ocupar un sitio fijo en el esquema del equipo. (…) En el aspecto táctico también se puede adivinar el juego del Real Madrid para la próxima temporada. Luxemburgo dio pistas al final de la pasada campaña. El brasileño apostó por un juego de contraataque, muy rentable en los resultados, pero contrario del gusto de los aficionados del Santiago Bernabéu. Ahora, con atacantes como Owen, Ronaldo y Robinho, que necesitan muchos espacios para optimizar sus recursos, lo más probable es que el grupo se instale en este juego al contraataque, con hombres como Pablo García y Gravesen, destinados únicamente a ajustes tácticos”.
En el As hay sobredosis de optimismo. Según su director, Alfredo Relaño, “Robinho es junto con Cristiano Ronaldo el atacante con más futuro de la última generación, y a su buen juego hay que añadir un plus de encanto personal y de espectacularidad en su fútbol que le harán muy querido en el Bernabéu. Es verdad que el trasplante a su edad a un superclub europeo es arriesgado, pero con Luxemburgo, que le tuvo hasta hace nada, ese riesgo se minimiza”.
Mejor que detenernos en el artículo de Tomás Roncero (la habitual forofada), conviene recuperar una cita de Juanma Trueba hace un mes:
“[Robinho] recuerda al muchacho de la película Cinema Paradiso o en general a cualquier chico que se llame Totó, ese tipo de muchachos que sonríen en los escaparates de las pastelerías y les regalan los buñuelos”.
En unas semanas, si nada lo impide, algunos comenzarán a saber si su voto online ha sido acertado o no. Y los que no seguimos día a día las ligas brasileñas sabremos qué votar si vuelven a preguntarnos de nuevo.
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