Aluvión de descensos en el Calcio
Acostumbrados a burlar la ley, cuando no a pisotearla, muchos dirigentes del Calcio deben de sentirse estos días como personajes indefensos en un mal sueño made in Kafka: “Nadie se ha muerto por amañar un partido?”, se quejarán, o “¿Desde cuándo es delito evadir impuestos?”. Seguramente no pueden comprender por qué las autoridades italianas, en lugar de hacer una vez más la vista gorda, han actuado con tanta firmeza al decretar, por diversos motivos, el descenso de tres equipos de la Serie A (Messina, Torino y Genoa) y dos más de la Serie B (Perugia y Salernitana).
El caso más grave es el del Genoa, que tras una década de lucha había conseguido recuperar su plaza entre los grandes. El honor le ha durado unas semanas, pues existen pruebas concluyentes de que su director general, Stefano Capozucca, arregló el partido frente al Venezia (3-2) que dio a su equipo el ascenso el pasado 11 de junio. Al episodio no le faltan tintes policiacos: existen conversaciones grabadas entre los implicados y, para colmo, los agentes sorprendieron a un emisario del Venezia saliendo de unas oficinas con un maletín repleto de dinero.
El edificio en cuestión es la sede de la conocida compañía juguetera Giochi Preziosi, propiedad del presidente del Genoa, Enrico Preziosi. En las navidades de 2003, esta firma comercializó un juego llamado Akkiappa l’arbitro, que consistía en aplastar a martillazos la cabeza de un colegiado. La presión del colectivo arbitral hizo que Preziosi retirara tan sutil pasatiempo del mercado, no sin antes quitar hierro al asunto asegurando que se trataba de “una sátira constructiva sin violencia”.
El entrenador del equipo, Francesco Guidolin, también desdramatiza el arreglo del partido ante el Venezia: “No nos esperábamos una sanción tan dura, pensábamos jugar en Primera con algunos puntos de penalización”, comenta. Lo mismo que habría declarado si hubiese alineado un comunitario de más durante los dos minutos de descuento.
El Genoa, que pensaba codearse este año con el Inter, la Juve o su odiada Sampdoria, ha sido descendido a la Serie C. Es la primera vez que la justicia deportiva sanciona a un club en Italia por amañar un partido. Es más: el Piacenza-Genoa (2-2) de la jornada anterior al ascenso también está bajo sospecha.
Messina y Torino (este último recién ascendido, como el Genoa) jugarán en la serie B por deudas fiscales e irregularidades contables, y no ha estado lejos de acompañarles el Chievo Verona.
La deuda del Messina es de 15 millones. Su presidente, Pietro Franza, aseguraba hace unos días que no habría problemas, que estaba todo resuelto. Las autoridades no han compartido su opinión.
En cuanto al Toro, su deuda con Hacienda es de 34 millones de euros, a lo que hay que sumar un aval de 18 millones de euros presuntamente falso. Nunca acaban las desgracias grana en casa de Attilio Romero.
Pero no sólo las autoridades locales han intervenido este verano en el Calcio. La FIFA ha sancionado a la Roma por las irregularidades cometidas por el fichaje de Philippe Mexes, que alegó “incumplimientos económicos” para romper unilateralmente su contrato con el Auxerre. La FIFA ha fijado una indemnización de ocho millones de euros y ha impuesto un castigo al club romano: dos años sin fichar. Empezando por este, por lo que los refuerzos contratados (el francés Nonda, el ghanés Kuffour y los italianos Taddei y Bovo) ya se están buscando equipo.
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