Samuel regresa a la multitud
Un año más tarde, Walter Samuel regresa a Italia para robustecer un poco más todavía el Inter de Roberto Mancini. Su paso por el Madrid ha sido mediocre, muy por debajo de las expectativas creadas. Que tal vez eran desmedidas.
No es lo mismo incrustarse como libre en la Roma blindada de Fabio Capello que nadar en mar abierto como central del Madrid galáctico. El argumento es tan atinado que no ha faltado en ningún análisis. El organigrama técnico del club, que tantos millones de euros consume al año, no reparó en ello. Pese a su aportación en el juego aéreo, y aunque el Madrid de la pasada Liga fue el menos goleado en muchos años, las carencias del argentino han quedado al desnudo un partido tras otro.
Samuel fue el fichaje póstumo de Jorge Valdano; de hecho, fue el único fichaje en el que el antiguo director general tuvo voz y voto. También fue, como la de Camacho, una contratación política avalada por las encuestas. Muchos aficionados (que, posiblemente, no habían visto diez partidos de Samuel y que más tarde le han acabado silbando) sugirieron en periodo pre electoral su nombre como remedio infalible para un Madrid necesitado de solidez y testosterona.
“Un jugador solo no puede solucionar todos los problemas defensivos del Madrid”, decía hace unos meses el seleccionador argentino, José Pekerman. Así ha sido. En Milán no le cargarán tanta responsabilidad. Samuel abandona el star system para volver a ser uno más entre la multitud.
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