El adiós de Figo
Final a uno de los culebrones del verano: Figo se va al Inter de Milán. Adios al Madrid y adios a la Liga española del portugués. Adios de una forma melancólica y con esa frase que delata ese punto de egoismo de regateador: “Me voy a ver si juego algo”
No voy a hablar de su trayectoria, ni dar un repaso a sus años en Barcelona o Madrid. Quiero hablar de lo mal que envejeció Figo en estos últimos años en el Madrid. De cómo no aceptó su cambio de rol cuando la edad va avanzando. Algo que muy extendido en el fútbol, con los egos siempre a flor de piel.
Figo siempre ha sido un jugador muy competitivo, pero siempre en un plano más individual que colectivo. Siempre encarando y reteniendo mucho el balón. Figo ha ido bajando cada año su nivel (posiblemente su mejor año fue su última temporada en el Barça), los años pasan. Y Figo no ha ido adaptando su juego ni a los distintos entrenadores o sistemas, siempre hizo más o menos lo mismo, pero con su pérdida de desborde cada vez se fue echando más hacia el centro, donde el Madrid tiene atasco, y convirtiéndose en mucho menos del jugador que era en banda.
Su caracter no ha ayudado mucho. A parte de verle casi siempre con cara de disgusto, Figo no se ha dado cuenta, o no ha querido ver, que en un equipo como el Madrid la situación de ser un secundario te acaba llegando. El nunca lo aceptó, empezando con el numerito de los petos y posteriores espantadas.
Esto es algo que les pasa ha muchos jugadores, jugadores que lo han sido todo y que no aceptan ser segundo plato, que alguien venga por detrás empujando. A veces es encomiable ese afán de superación, esas ganas de seguir dandolo todo… pero rara vez eso tiene éxito sin un cambio claro de actitud y muchas veces un cambio en el tipo de juego.
Pero otras veces, como en el caso de Figo, desperdician la oportunidad de envejecer con dignidad en un equipo: jugando sólo cuando están en plenitud y la situación lo requiere. Con una actitud constructiva, ayudando con su experiencia y con su calidad, de sobra para hacer cosas importantes pero no para tener una continuidad. Eso si es sentir un equipo, ser jugador de club… el resto es jugar para uno mismo.
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