El Atlético contra si mismo

Temporada pasada: Puesto 11, 50 puntos

El Atlético es la eterna historia de decepciones y heroicidades. Desde su descenso a segunda abundan las primeras y escasean las segundas. En las tres temporadas desde su regreso a primera el Atlético ha estado muy por debajo de donde debería estar por historia. Pero lo peor de estos años ha sido ver como no había un proyecto definido, como todo seguía pasando a golpe brusco de timón. En el Atlético como en ningún otro club se ve como la propia ansiedad es el peor enemigo. Ansiedad que en el Calderón no deja de fagocitar entrenadores y jugadores.

Cada año un proyecto nuevo; entrenador nuevo y más de diez fichajes. Casi todos fracasaban y daban un nivel muy inferior al que mostraron en su club de origen. Fichajes que raramente servían al año siguiente .

El año pasado algo pareció cambiar, se hicieron fichajes si, pero hubo 3 especiales, 3 en la retaguardia del equipo: Pablo, Perea y Leo Franco (podemos sumar que repescó a Antonio López). Fichajes buenos, muy buenos. Fichajes que dieron otro aire al equipo, por lo menos en defensa. El Atlético empezaba a construir algo, los fichajes servían. El Atlético se convirtió en uno de los equipos menos goleados. Pero el panorama por delante era desolador, sólo Torres pegándose con el mundo.

Este año se ha buscado seguir la misma estrategia pero en la parte más ofensiva del equipo: Kezman, Petrov, Maxi Rodríguez y Galleti. Parece el principio de algo, si las urgencias del club no lo destruyen antes.

El problema del equipo, como rápidamente se habrá dado cuenta el lector, es que puede no haber pegamento que una al equipo, y que este se parta, o directamente no funcione. Luccin, Colsa y el recuperado del Getafe Gabi tienen que sostener al equipo desde el doble pivote. Por lo menos hasta que llegue, si es que llega, Mascherano.

Y para dirigir todo esto, y como marca la tradición colchonera, entrenador nuevo, Bianchi. Pero aquí si parece que ha cambiado algo. Después de apostar por Manzano y Ferrando, entrenadores prometedores, pero modestos, sin experiencia en equipos grandes y a los que superó el puesto, se apuesta por un entrenador contrastado y con un gran palmarés. ¿Será capaz de darle un aire nuevo al equipo?, y sobre todo ¿darle una forma de juego que evite el agujero en el mediocentro?. Por lo poco que hemos visto, parece que trabajo no va a faltar, y tampoco es de esos a los que se les va la fuerza por la boca. Claro que nada de esto garantiza resultados.

Juntando todo, le sumamos una afición entusiasta, campañas de publicidad imaginativas, problemas internos por el cambio del estadio, y en general grandes urgencias e impaciencia…. y realmente no se que puede salir de todo esto. Así que la previsión esta vez, y sin que sirva de precedente, la dejo a voluntad del público.

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