La corrección política de Vanderlei

luxemburgo.gifQuien no viera anoche el Cádiz-Real Madrid (1-2) se estará preguntando si lo de Robinho fue para tanto. La respuesta es sí. Nada más saltar al campo, la curiosidad dio paso a la admiración. El debut del brasileño, sobre el que no diremos más por el momento para no exponer al personal a la sobredosis, es una de las pocas conclusiones positivas que sacó el Madrid del Carranza. La otra es que Ronaldo quiere reconquistar el pichichi y anda fino y motivado. Por lo demás, el panorama no resulta muy alentador. Observando la distribución de camisetas blancas sobre el césped, da la impresión de que es el propio Madrid el que se espera a sí mismo en cada ataque con un cerrojazo. Baptista en la izquierda es un extraño, desplazado por la titularidad indiscutible de Zidane, que merece un adiós más digno. El francés está pidiendo a gritos aparecer en la alineación con cuentagotas. Nueve meses después, ya va siendo hora de que Vanderlei Luxemburgo adopte alguna decisión políticamente incorrecta. Dijo que no le temblaría el pulso a la hora de confeccionar el once, pero de momento sólo se ha atrevido a dejar fuera a Guti, Gravesen y Owen. Y a Figo, pero da la impresión de que aquello sólo era una forma (¿sutil?) de mostrarle al portugués la puerta.

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