Pierluigi Collina: mucho más que un árbitro

Se retira Pierluigi Collina, y lo hace con una frase muy reveladora tras el pulso que ha mantenido en las últimas semanas con la Federación Italiana: “Al final hemos perdido todos”. Es como si quisiera subrayar que su marcha no sólo le afecta a él; pierde el arbitraje, pierden los jugadores, pierden los clubes y perdemos los aficionados. Collina se considera parte esencial del espectáculo, pero es que el fútbol lleva años dándole motivos para que así sea. El último, la normativa que se retocó única y exclusivamente para permitirle estirar su carrera en el Calcio una temporada más pese a haber cumplido 45 años. “Hemos dicho siempre que Collina es un patrimonio del fútbol mundial“, declaró entonces el presidente de la Asociación Italiana de Arbitros, Tullio Lanese.
Collina ha sido un personaje peculiar que debe gran parte de cuanto es, quién lo iba a decir, a su físico. Es posible que, sin su cabeza reluciente, sus venas marcadas y su mirada extrema, se hubiera convertido igualmente en uno de los árbitros más reputados de todo el mundo, pero es seguro que jamás hubiese alcanzado tanta popularidad y, en consencuencia, tantos y tan buenos contratos. Uno de ellos ha puesto fin a su carrera. Opel, el patrocinador de la camiseta del Milan, acordó pagarle un millón de euros. La Federación Italiana, para prevenir suspicacias, le ha prohibido pitar en la Serie A. Él niega que se le caigan los anillos por pitar en la Serie B. Explica que lo deja porque “el problema es si se cree o no en los árbitros. Si no creemos en ellos, nos tenemos que preguntar el porqué”.
Algo parecido nos preguntamos nosotros: ¿Ha actuado correctamente la Federación Italiana?
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