El Rondo: la taberna mediática

tv.gifPeriodistas catalanes que creen a pies juntillas que el anticristo viste de blanco; periodistas madrileños cuya nómina no sabe uno si es cosa de Polanco o de Florentino; una moderadora que no modera y un moderador que polemiza como un tertuliano más; un entrenador en paro; un ex futbolista con acento y gracejo; un ex directivo con dudoso curriculum y un presidente al que, según dicen, no le gusta el fútbol. Todos estos, más Juan Carlos Rivero, que pasaba por allí, fueron los ingredientes de la primera edición de El Rondo de Estudio Estadio (vaya pegote de nombre), el show con el que Televisión Española pretende esta temporada resumir la jornada de Liga. Una fórmula que funciona desde hace años en el circuito catalán de TVE y que según su director, Alfonso Arús, traslada al fútbol el espíritu de programas como ¿Dónde estás corazón? o Salsa Rosa. “Sube la audiencia cuando más se grita y menos se oye”, se enorgullece el director de deportes de TVE, Pedro Barthe.

El estreno, redondeando, fue seguido por un millón de espectadores y obtuvo un 10% de share, un resultado mejor que el del último Estudio Estadio. Y eso que el programa no pudo comenzar peor: una voz en off fue presentando a los participantes mientras que el público no sabía si aplaudir o no (el regidor tardó en darles la orden, así que Javier Clemente tuvo que mascar unos segundos de silencio antes de recibir su cuota de palmas) y el realizador se esforzaba por mostrarnos en todo momento a la persona equivocada. El “Cambiemos de tercio” propuesto por la presentadora era interceptado de inmediato por el impetuoso presentador, que escarbaba un poco más en el tercio anterior. De fondo, el público se arrancaba en inesperadas ovaciones. Por ejemplo, cuando uno de los periodistas opinaba que el Madrid “tiene una plantilla mas compensada que el año pasado”.

Muchas de estas cosas (algunas debidas posiblemente a la precipitación con la que se ha puesto en marcha el proyecto) son subsanables. Lo que parece que no variará un ápice es el cruce de discusiones bizantinas e inaudibles en las que dos o tres personas porfían a la vez, las voces más altas que otras, las forofadas hechas argumento. Porque ese es justo el concepto por el que ha apostado TVE: convertir el plató de El Rondo en una taberna que todos los aficionados pueden frecuentar al más puro estilo Gran Hermano. La demagogia reemplaza al análisis y el morbo más fácil y barato arrincona a la información. “Todos los amantes del fútbol, por devoción y obligación, tendrán que ver El Rondo porque lo que se va a decir aquí no se dirá en ningún otro sitio”, asegura Quique Guasch. Pero no es así. Basta apostarse en la barra de cualquier bar para escuchar algo similar. Además, a uno le cansa ya ver siempre a los mismos periodistas esparciendo su semilla por prensa, radio y televisión.

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