Mendilibar al despeje

Con empate a uno, Getafe y Athletic se preparaban para el descuento. José Luis Mendilibar, de pie, repartía consignas para los cuatro últimos minutos. El balón salió de banda y pasó botando a menos de un metro del entrenador del Athletic, que estiró la pierna y, de un puntapié, lo mandó a la grada. Había que arañar unos segundos. El detalle resume perfectamente el Getafe-Athletic de ayer. Schuster, sin duda, habría amortiguado la pelota con la clase que le hizo inmortal y se la habría entregado sin demora a su lateral para buscar el gol de la victoria.
A pesar del empate, la afición getafense salió contenta ayer de su estadio. El equipo, que se había estrenado con una victoria fuera en la primera jornada, mantiene las buenas vibraciones de la temporada anterior. Por lo visto, parece que ganar en el Coliseum Alfonso Pérez seguirá siendo tarea complicada para cualquier equipo. Y además, este año hay delantero. Ha bastado un partido para que Güiza encandile a la parroquia. Además de demostrar puntería, el jerezano realizó un derroche que culminó al filo del descuento con una carrera desesperada en la que, convertido en lateral, abortó una peligrosa contra del Athletic. Acabó desfondado, y ni siquiera pudo sumarse al siguiente ataque, uno de las muchas acometidas en las que el Getafe se intentó llevar el partido. Todo lo contrario que el Athletic, que se mostró conformista de arriba abajo. Los bilbainos crearon poco peligro. Marcó Casas de cabeza en un saque de esquina y poco más; apenas un tiro de Yeste al final. Fernando Llorente destiló más pena que gloria. Unos dirán que es muy joven; otros, que está muy verde. En uno u otro caso, el gigantón de 19 años está muy lejos de ser el delantero que algunos reclaman con urgencia para la selección. De momento, es una promesa con marketing. Justo lo que le falta a Güiza.
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