La cuadratura (mágica) del círculo
El Real Madrid ha abierto su participación en la Liga de Campeones con un inapelable 3-0 en contra ante el Olympique de Lyon. Muchas cosas podrán escribirse sobre el partido, cada uno tendrá su análisis particular, pero lo que sí es seguro, y algo en lo que todo el mundo parece que va a coincidir, es en que a) o el famoso “cuadrado mágico” de Luxemburgo es un fracaso en sí mismo, o b) la táctica funciona, pero el equipo no termina de adaptarse a ella (y eso que Luxa ya ha tenido todo el final de la temporada pasada y esta pretemporada para inculcar a sus pupilos sus ideas tácticas).
La idea generalizada entre la afición blanca es que Luxemburgo podría estar cavando su propia tumba. Su tozudez a la hora de disponer tácticamente al equipo, y sus “desvaríos” a la hora de explicar su manera de jugar ante los medios, no hacen más que tirar piedras sobre su propio tejado.
Luxemburgo sacrifica las bandas, dejándolas desiertas, y concentra a sus jugadores en la parcela central del campo, con el consiguiente colapso en la frontal del área del equipo contrario. La idea, según el brasileño, es que sean los laterales los que ocupen las bandas en ataque. Pero, ¿qué ocurre si sube el lateral? ¿qué pasa con la autopista que deja tras su espalda, máxime ante un rival velocísimo como el Lyon? Wiltord encontró anoche una invitación solemne de Roberto Carlos para colocarse tras su espalda y entrar como un puñal, sobre todo en la 1ª parte.
Esa misma concentración de jugadores en la parte central del terreno, propicia que existan unas enormes dificultades para salir de la presión ejercida por el rival. Resulta muy sencillo para el equipo contrario dejar aislado a un jugador en la banda, sin salida posible, con la consiguiente pérdida de balón. La jugada del penalty a favor del Olympique, ha llegado como consecuencia de un balón perdido por David Beckham en la banda derecha ante la presión de Malouda y de Berthod.
Además, el Madrid ha cometido gravísimos errores puntuales, especialmente en las jugadas a balón parado que han dado origen a los dos primeros goles. En el primer gol, la línea de defensa está prácticamente en el área pequeña, pegada a Casillas de tal manera que éste no puede reaccionar, cuando Juninho bota la falta a casi 30 metros de la portería.
Muchas veces, el jugador que lleva el balón (anoche generalmente Robinho o Baptista), es el jugador más adelantado del Madrid. Eso le imposibilita jugar el balón con sus compañeros, rompe cualquier oportunidad de contragolpe, y provoca pérdidas de balón constantes. Con este dato se demuestra también la ausencia de una referencia arriba, en el área contraria.
El hecho de jugar formando por parejas, formando ese “cuadrado mágico” en el campo, ocasiona un sinfín de despropósitos tácticos. ¿Qué hace Robinho sacando de banda en el ataque madridista? Cuando algún jugador como Beckham se le ocurre profundizar por su banda para centrar el balón y se ve cerrado, teniendo que recular ¿con quién juega el balón si su “pareja” está a 35 metros de él?
Todo esto sin mencionar lo lento que ha estado Vanderlei Luxemburgo con los cambios. Con un 3-0 en contra en el minuto 30 de la primera parte, no se le ocurre ninguna solución táctica. Ni tan siquiera sustituye a un perdido Thomas Gravesen para dar entrada a Guti (espera hasta mediada la segunda parte, cuando ya es tarde).
No puede utilizarse como excusa las bajas de Ronaldo y de Zidane, como hace algún que otro medio oficial para defender lo indefendible, y el lamentable espectáculo ofrecido anoche por los blancos. Y es que más que “Cuadrado Mágico”, el Madrid de Luxa se ha convertido en una especie de “Triángulo de las Bermudas”.
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