Queiroz habla tarde y mal
Carlos Queiroz reapareció el jueves por la noche en la prensa española con una entrevista telefónica en ‘El tirachinas’ de la Cope. Y se despachó a gusto:
“Desde el primer momento hubo un problema de construcción del equipo. Llegué al club y me encontré sin Hierro, Makelele, Geremi y Morientes. Borja, Rubén y Portillo no estaban preparados para sustituir a estos jugadores y el tiempo me ha dado la razón”.
Explica Queiroz que tuvo que callarse “en muchas ocasiones para no generar conflictos”. De esto se deduce que él no es de los que piensan que un problema se soluciona con diálogo; al contrario, su respuesta a la crisis es el silencio. No le falta razón cuando recuerda que la plantilla era corta y descompensada. Buena parte de la prensa fue injusta con él y le adjudicó todos los males de un equipo con graves defectos estructurales. Pero Queiroz demuestra ahora que su actitud no fue demasiado valiente. Jamás levantó la voz, posiblemente para no incomodar al presidente. Y, además, es poco o nada elegante cuando señala de esa forma a Borja, Portillo y Rubén. En el caso de éste último, no debió de tener bastante con sentarle a los 20 minutos de aquel partido contra el Sevilla. Servil con los fuertes y tiránico con los débiles. Así es como se ha retratado Carlos Queiroz, él solito.
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