La Premier pierde espectadores
La Premier League siempre ha lucido con honor el tener sus campos a reventar. La pasión que desatan los equipos en Inglaterra es enorme. Sólo hay que ver cómo cualquier equipo desplaza tres o cinco mil aficionados a cualquier desplazamiento europeo; Madrid y Barça 200 quizás.
Pero la Premier está cayendo, los estadios no se llenan, la gente no se vuelca.
Los precios de las entradas se están disparando. Alex Ferguson se ha quejado de los infladísimos precios del Chelsea. También se acusa a la televisión de restar aficionados a los campos. Las posibilidades de seguir al equipo sin moverse de casa gana adeptos en tiempos de comodidad donde hasta el desplazamiento al campo causa pereza.
Pero Arsene Wenger tamién tiene su teoría, y es el aburrimiento:
“Cuando alguien paga 50, 60 o 70 libras no paga por aburrirse, quiere disfrutar de un partido de fútbol. Tenemos esa obligación”
. La Premier siempre permaneció en un semiestado de aislamiento respecto al fútbol continental, manteniendo sus tradiciones, sus valores y un fútbol poco elaborado y vertical muy del agrado del espectador anglosajón: vibrante. El efecto que se ha producido desde hace unos años, con una gran invasión de jugadores y entrenadores extranjeros ha enterrado practicamente el estilo y a los jugadores ingleses (el Arsenal hace pocó jugó sin un sólo inglés, ni siquiera en el banquillo). El efecto Mourinho habría sido la gota que colmó el vaso, llevando el juego conservador y efectista al límite, y además con una superioridad abrumadora. Ante las palabras de Wenger y esa “supuesta obligación” de dar espectáculo Mourinho lo tiene claro:
“La ‘oligación’ no es una palabra que esté en mi vocabulario. El ganar tiene prioridad”
La media de goles por partido ha caido a 2,1 del 3 y 2,8 de las últimas temporadas. Para quien se atreva con el inglés ‘The Times’ ha publicado un interesante editorial, y ahora parece que España es el espejo donde mirarse.
El dilema está servido. ¿Hasta que punto son los clubes responsables de generar espectáculo, o lo importante es ganar? Tiene sentido el fútbol sin un público entregado. Siempre he pensado que no llenar el campo es un fracaso para el club, si hay que bajar los precios se bajan, es la oferta y la demanda. Más imaginación, hay que despertar el interés en los aficionados. El jugar bien es un buen punto de partida. O quizás lo único que importa es ganar, porque el Chelsea no se resiente.
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