Megía Dávila echa más leña
Los árbitros parecen empeñados en abonar la teoría de la conspiración que, desde hace meses, denuncia un trato de favor al Barça de Laporta. La actuación de Megía Dávila en el Barcelona-Zaragoza (2-2) de anoche fue desastrosa desde cualquier punto de vista. A la hora de explicar por qué el Barça levantó el partido que iba perdiendo por dos goles, la prensa madrileña habla de robo; la catalana, de reacción.
La crónica de Sport pasa de puntillas sobre el asunto, y aún se atreve a afirmar que el zaragocista Delio Toledo debió ser expulsado antes:
“Fue precisamente Van Bommel quien, en una combinación de velocidad y fuerza, se anticipó a Toledo en el área y cayó. Fue una decisión muy protestada, pero Megía Dávila pitó penalty y mostró la segunda cartulina a un defensor que ya mereció irse a la caseta en la primera mitad por sus reiteradas y duras faltas”.
En Mundo Deportivo, Andrés Astruels asegura que el penalti fue “discutido”, pero que el árbitro lo pitó como si “quisiera alimentar la leyenda de favoritismo que se está colgando al club azulgrana desde Madrid”.
Oliéndose la tostada, comenta Fabián Ortiz al inicio de su crónica en As:
“Habrá quien diga que “desde Madrid” (porque esa es la coletilla) se intenta criminalizar a los árbitros para deslucir los logros del Barcelona. Habrá quien sostenga que lo que anoche hizo el madrileño Megía Dávila en el Camp Nou fue un buen arbitraje, que el penalti de Delio Toledo a Mark van Bommel era una falta clara y que la expulsión del paraguayo resultaba merecida y justa. Habrá quien considere que el empate del Barça ante un Zaragoza que ganaba por 0-2 (¡por 0-2!) en el minuto 76 es la recompensa al esfuerzo colectivo de los blaugrana, al tesón y a la contundencia. Seguro que los habrá. Pero no tienen razón. Ninguna”.
Al subdirector de Sport, José Luis Carazo, no le gustó “que el Barça salvara el empate con nueva polémica arbitral, pues esto dará pie a que se tenga la impresión de que es verdad que los colegiados acostumbran a equivocarse a favor de los azulgrana, cuando la realidad es muy distinta (la mayoría de los colegiados son francamente malos)”.
La cuestión es si seguirá en pie la teoría de la conspiración cuando un árbitro se equivoque en contra del Barça, y si esos árbitros que para Carazo y los suyos son tan humanos lo seguirán siendo cuando los penaltis que no son beneficien al Madrid.
Secciones: Fútbol mediático
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