Fernando Torres: dos goles y debate para rato

Las portadas de nuestra prensa, tan proclive a construir ídolos como a dilapidarlos, han amanecido hoy con un solo héroe: Fernando Torres. Sin sus dos goles de anoche, el delantero del Atlético estaría ya a estas horas enterrado y bien enterrado.
Y lo estaría también, posiblemente, si Reyes no hubiese sacudido el partido de arriba abajo. La actuación estelar del sevillano no ha pasado desapercibida, pero sí ha quedado injustamente eclipsada. Torres no olió el balón en la primera parte, aunque eso no fue culpa suya. España desperdició 45 minutos sin enterarse de qué iba el asunto. El centro del campo parecía superado por completo. Albelda tenía más peso que Xavi en los esfuerzos por elaborar, y eso lo dice todo. Si queremos ser justos (o mejor dicho, igual de injustos con todos), tendremos que preguntarnos por qué a Raúl se le exige que tire del carro, por qué la titularidad de Torres se convierte en cuestión de estado y, en cambio, nadie critica el decepcionante rendimiento con la roja de Xavi, Albelda o Baraja, a años luz del que han ofrecido en sus clubes en los últimos años.
El debate en torno a Torres no ha terminado en Bruselas. Lo primero, porque sus críticos, como los de cualquiera, son muy tenaces. Y en segundo lugar, porque marcarle dos goles a Bélgica para seguir aspirando a jugar una repesca tampoco es una proeza digna de entrar en los libros de historia. Y aunque, como Raúl, se acabe convirtiendo en el mayor goleador de la historia de la selección, siempre quedará alguien dispuesto a restarle méritos. Así somos.
Torres estuvo bien sobre el campo, pero estuvo mejor aún después, ya duchado, cuando atendió a la prensa. Aunque el cuerpo posiblemente le pedía otra cosa, no buscó revancha ni restregó los goles a nadie:
“Siempre soy positivo. Todas las críticas, tanto buenas como las malas de últimamente, las he escuchado y me ayudan. Las puedo utilizar en el campo. De los malos momentos se aprende, se sacan conclusiones positivas. A partir de ahora aprenderé de los errores, espero no volver a cometerlos y que las críticas sean mejores […] No lo estaba haciendo bien, tenía ansiedad por marcar y me estaba poniendo trabas. La confianza me llega con el gol. El partido ante Bélgica puede marcar un antes y un después para mi”.
Hasta ayer, Torres no marcaba goles con España ni sabía encajar las críticas. Para que Bruselas se convierta, como él dice, en “un antes y un después”, estos progresos deberán tener continuidad en los próximos meses, con el Mundial aguardando al fondo. Tenemos debate para rato.
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