FIFA ¿existe abuso de posición dominante?
En esta semana de partidos internacionales, se ha vuelto a hablar de la situación de desamparo en la que quedan los clubes al ceder a sus jugadores a sus respectivas selecciones nacionales. Los clubes, consideran que se les está causando un daño al permitir que sus jugadores viajen y jueguen partidos con sus equipos nacionales, y entienden que dicho daño debería ser compensado de algún modo por las distintas federaciones nacionales, o subsidiariamente, por la propia FIFA.
El primer club en atreverse a plantear el asunto ante un Tribunal, ha sido el Charleroi belga. Tras la grave lesión de su jugador Majid Oulmers (casi un año en el dique seco) en partido disputado por la selección marroquí, el club valón acudió a los tribunales en defensa de unos intereses que consideraba seriamente perjudicados.
Sin entrar en excesivas y farragosas consideraciones jurídicas, el club belga entiende que la normativa de la FIFA que obliga a los clubes a ceder a sus jugadores a las respectivas selecciones nacionales, es una muestra clara de abuso de posición dominante por parte del máximo organismo futbolístico, atendiendo a la legislación de la Unión en materia de competencia.
La teoría de los servicios jurídicos del Charleroi, es que se debe consentir a los jugadores el acudir a la llamada de sus selecciones, pero siempre a cambio de alguna compensación económica para sus clubes, especialmente en el caso de que el jugador sufra una lesión en dicha convocatoria internacional (como Zidane en Irlanda, recientemente). La pretensión parece lógica, máxime teniendo en cuenta el dinero que cuesta al año mantener a un jugador, pagarle su contrato y formarle.
La posición dominante de la FIFA podría estar basada en su condición de organismo creador de normas con las que regir el fútbol e igualmente, en beneficiario de los multimillonarios ingresos que generan las selecciones y los eventos deportivos, como el Mundial, en los que participan dichas selecciones. A cambio, la FIFA ni distribuye esas ganancias, ni compensa económicamente a los clubes que mantienen a las súper estrellas que generan dichos millones, amparándose en una normativa obsoleta que, para más inri, ha sido dictada por el propio organismo.
Rápidamente, el G-14 ha visto posibilidad de sacar tajada, y se ha unido en su cruzada, con toda su fuerza mediática y legal, al modesto club belga, facilitando el asesoramiento jurídico de Jean-Louis Dupont, abogado del “caso Bosman”, especialista en Derecho de la Competencia europeo.
El Tribunal de Comercio de Charleroi, primera instancia local, fallará el próximo mes de Marzo, aunque podría darse el caso de que éste se declarase incompetente, y elevase la cuestión al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Pero ante el estancamiento normativo de la FIFA, cualquier argumento es pequeño (ya quiso mostrarse contraria a la normativa europea de libre dcirculación de trabajadores, y tuvo que venir Jean-Marc Bosman a desmantelarles el chiringuito). Ahora sólo resta esperar la decisión judicial.
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