Athletic Club de Bilbao: Alarma roja
Los datos no mienten: el Athletic Club de esta temporada 2005/2006, es el peor Athletic de los últimos 34 años. El club bilbaíno no firmaba un arranque de temporada tan desastroso como el actual desde la temporada 1971/1972, y en Bilbao la gente empieza ya a mostrar su enfado y su desazón por la situación del equipo. Raro es el día en el que la prensa local no equipara al equipo de Mendilibar con alguno de sus predecesores en el banquillo rojiblanco, saliendo siempre malparado el técnico de Zaldíbar.
La derrota del pasado domingo en el Ramón de Carranza por un gol a cero ha terminado de encender los ánimos en el Botxo. Nadie se explica cómo un equipo prácticamente idéntico al que hace dos años se clasificó para la Copa de la UEFA y el año pasado se quedó a las puertas de la misma con Ernesto Valverde en el banquillo, puede encontrarse en la situación en la que se encuentra. Salvando el primer partido de Liga contra la Real Sociedad (3-0 para los bilbaínos), la imagen ofrecida en el resto de encuentros ha sido para el olvido, indigna de un club como el Athletic. Lo más preocupante es que el equipo carece de un patrón de juego definido. Bien sea porque Mendilibar no ha sabido implantar su sistema, o porque la plantilla realmente no da más de sí y no es capaz de asimilar el estilo de juego pretendido por el nuevo técnico.
Jugadores fuera de sitio (especialmente sangrante el caso de Gurpegui, que ha llegado a jugar en tres posiciones diferentes), continuos cambios (algunos de ellos forzados por lesiones) en la alineación, endeblez defensiva sin precedentes en La Catedral, y una inoperancia e inocencia en ataque impropias de un equipo de Primera División (lo único que ha demostrado Fernando Llorente es lo verde que está aún para ser el “9″ titular de los leones), han llevado a Mendilibar a verse con la soga al cuello. Muchos aficionados piden ya sin titubeos la cabeza del entrenador. Entre pote y pote, el comentario más escuchado en las últimas semanas, siempre va dirigido a la supuesta ineptitud de José Luis Mendilibar.
El entrenador vasco repite hasta la saciedad que él conoce la solución para los problemas del Athletic. Una mera bravuconada más, pues la mejoría no termina de llegar. Partido a partido, la ansiedad crece, y los jugadores bilbaínos juegan lastrados por el peso y la seriedad de la situación, especialmente en San Mamés, donde la tensión que se respira en la grada se transmite con facilidad hacia el césped.
Por su parte, el presidente Lamikiz muestra su sonrisa más tranquilizadora (y muy probablemente nerviosa) cada vez que es cuestionado sobre la situación del equipo y la capacidad de un José Luis Mendilibar que, no lo olvidemos, fue apuesta personal del propio presidente. La imagen que se quiere dar es de absoluta tranquilidad, de que aquí no pasa nada, pero la realidad es que el Athletic es penúltimo, con los mismos puntos que el colista, y que sólo ha conseguido una victoria en lo que llevamos de Liga.
Y el jueves el Athletic rinde visita a Osasuna. No parece el partido más sencillo para iniciar la remontada…
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