Notas de la primera parte de la jornada 11

mallorca_celta.jpgLos lectores sabrán disculpar el pequeño galimatías del título de esta entrada, pero los desatinos de la Liga de Fútbol Profesional a la hora de elaborar el calendario, provocan situaciones tan rocambolescas como la de que la jornada 11ª se dispute entre la 8ª y la 9ª. Y encima dividida en dos, con cinco partidos en miércoles y cinco en jueves.

Real Club Deportivo de La Coruña - Real Madrid CF. O la historia se repite, como el lector prefiera. Nada bueno se presagiaba para el equipo madridista en su visita a Coruña. Al historial de resultados negativos cosechados en las últimas temporadas en sus visitas a Riazor se unían las importantes bajas de los blancos, con lo que el ambiente de derrotismo en el equipo de Luxemburgo ya tenía varios clavos a los que aferrarse. Y lo que tenía que pasar, y todos preveíamos, pasó. El Madrid no estuvo en Riazor y fue arrollado por un Deportivo que, lejos de practicar un buen juego, se mostró más efectivo y enchufado que su rival. La movilidad de Munitis mareó a la defensa madrileña (Diogo aún anda buscándole), y Pablo García, poco ayudado por Guti, se vio superado continuamente por Duscher y De Guzmán. Si eso le unimos las perennes dificultades madridistas para defender a balón parado (Lyon, Montjuïc, ayer mismo…), y el acierto de goleador del central Juanma, pocas dudas quedan con respecto al resultado final. 3-1 para los gallegos, y las dudas que vuelven al entorno merengue.

FC Barcelona - Málaga CF. Un penalty sobre Ronaldinho, que no fue, definió el devenir del partido. Llegados a este punto, me gustaría comentar que si muchas veces ponemos en tela de juicio la labor de los árbitros, merecidamente, lo mismo deberíamos hacer con la actitud de jugadores que sólo buscan engañar al colegiado. No quiero personalizar en Ronaldinho, pero la imagen de ayer, con el brasileño cayendo como si le hubiesen dado un tiro, me dio bastante lástima (sobre todo siendo protagonizada por un jugador con los recursos del 10 azulgrana). Un buen Arnau no fue suficiente para frenar las embestidas culés y, penalties injustos aparte, el triunfo azulgrana por dos a cero se antoja justo. Y Messi que esta vez no fue titular (y sí un fallón Giuly).

Real Betis - Villarreal CF. Este partido se resume con un nombre propio: Rubinos Pérez. Y con él llegó el escándalo. Su actuación va a dar que hablar. Dos expulsados por parte bética por roja directa, y un penalty que sólo lo fue en su imaginación, que incluso mandó repetir tras el primer lanzamiento errado por Riquelme, encendieron sobremanera los ánimos en Heliópolis. Ante estas actuaciones arbitrales, uno piensa que son los propios árbitros los que tienden a complicarse en exceso su labor. 2-3 para los visitantes, y el Betis que encandena una peligrosa racha negativa.

RCD Mallorca - RC Celta de Vigo. Balón de oxígeno para los isleños, que gracias al golazo de Doni (por fin da alguna muestra de la clase que se le presupone), abandonan los puestos de descenso. A veces la frontera entre el fracaso y el éxito es tan estrecha, que se puede pasar de ser seriamente cuestionado a ser considerado el Mesías del mallorquinismo en tan sólo dos días. Que se lo pregunten a Héctor Cúper, quien ya se olía lo peor tras la patética imagen de los bermellones en El Madrigal y la eliminación copera ante el Alcoyano. Equipo inédito el presentado por el DT argentino, con un mediocentro compuesto por Doni y Pereyra (primera vez que hacen pareja), “El Galgo” Gutiérrez en la banda derecha y el mallorquín Víctor Casadesús en la punta de ataque. No obstante, da la sensación de que Cúper sigue sin encontrar su once, pese a que este verano Vincenç Grande se esforzó por concederle casi todos los caprichos.

CA Osasuna - Athletic Club de Bilbao. Cuando las cosas se tuercen, todas vienen mal dadas.Osasuna consiguió la victoria en un balón rebotado que Webo supo enviar a la red, pasado ya el minuto 90. De nada le sirvió al equipo bilbaíno el gol de Gurpegui que abría el marcador. De nuevo volvió a verse sobre el césped de El Sadar a un equipo amedrentado y que daba la sensación de jugar con la pierna encogida por las circunstancias. Y jugarle así a Osasuna en su casa, con una afición rojilla ansiosa por derrotar a los bilbaínos, es un auténtico suicidio deportivo. Los jugadores siguen sin encontrar su sitio (Iraola y Yeste son una sombra de lo que fueron la pasada temporada), Llorente y el debutante Dañobeitia están aún muy verdes (no resisten comparación con, por ejemplo, Savo Milosevic), y Mendilibar que, esta vez sí, podría tener sus horas contadas en el banquillo rojiblanco. Prueba de fuego la del sábado ante el Celta en San Mamés.

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« Si no fuese por mí… | Lo dicen Pablo García y Di Stéfano. Lo pensamos todos. »

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