Las gradas unen, el racismo divide

SeleccionFrancesa.jpg

Ese era el título que rezaba una pancarta exhibida en el graderío del campo de Vallecas el pasado domingo, durante la celebración del encuentro de Segunda B Rayo Vallecano-Vecindario. El motivo de la misma ha sido una iniciativa patrocinada por la directiva del club madrileño, uno de los que más simpatías despierta en toda la Península (junto al Cádiz y al Getafe). Así, la directiva que preside Teresa Rivero, bajo el lema “El Rayo por la integración”, decidió permitir entrada gratuita a los inmigrantes que desearan asistir al mencionado partido. La campaña ha tenido una excelente acogida, registrándose un incremento del 10% en la asistencia respecto de encuentros anteriores, y ha sido valorada excelentemente tanto por el entrenador del club, Míchel, como por instancias ajenas a él.

Resulta grato comprobar como ese mensaje de igualdad y tolerancia va extendiéndose poco a poco por todos los estamentos del fútbol, a veces de manera subconsciente. Sin ir más lejos, resulta agradablemente estimulante ver que en el Chelsea, el equipo más en forma de la actualidad (a pesar del partidazo de ayer del Betis), y que para más inri procede de uno de los barrios más chic y elitistas de Londres, una parte importante de la columna vertebral está formada por excelentes futbolistas procedentes de lugares tan exóticos como Mali, Costa de Marfil o el Congo. Esto ahora es tan normal como debe ser, y sin embargo hace unos años hubiera sido noticia, como lo fue la selección francesa campeona del Mundo en el 98 (foto), un monumento al mestizaje. A esto se une el creciente rechazo a cualquier forma de racismo en el fútbol, sea en forma de cánticos, insultos, etc.

Parece un buen momento para recordar las palabras de Camus: “Todo lo que sé sobre la solidaridad se lo debo al fútbol”.

Secciones: Segunda División, Cultural

« Carlos Bianchi: las palabras del virrey | Repaso a la jornada europea »

Noticias relacionadas