Roy Keane, en la picota

Keane.jpgRoy Keane, capitán del Manchester United, se ha descolgado estos días con unas declaraciones durísimas contra el resto de los componentes de su equipo, después de la estrepitosa caída de los “diablos rojos” ante el Middlesbrough por 4-1. Entre otras cosas, ha dicho que a los futbolistas les falta carácter, que no responden y que defraudan tanto al entrenador como a los aficionados. No contento con eso, lanzó varios dardos a varios componentes del equipo. De los jóvenes, dijo que no sabía lo que hacía Alan Smith en ese club, que no entendía la devoción de la gente por Fletcher o que Richardson era un vago. También acusó directamente al guardameta Van der Sar de haberse “comido” alguno de los goles, y se cebó con el central Rio Ferdinand, del que dijo que era un pésimo defensor y que se creía una estrella por cobrar 120.000 libras (unos 200.000 euros) a la semana. La entrevista fue realizada originalmente para el canal del Manchester y censurada, pero al parecer se filtró al Daily Mirror, provocando una revolución en el club.

Más allá de que las críticas sean más o menos justas –Ferdinand es un central cuyo nivel futbolístico no parece acorde con su poderío físico, y los jóvenes de momento están defraudando- y de que la intención del capitán es sin duda estimular a sus compañeros, lo que se cuestiona es el acerbo tono utilizado, la individualización y la inoportunidad, considerando que el equipo tenía un decisivo partido de Copa de Europa dos días después, donde de hecho fue derrotado ante el Lille dando muy mala imagen. Recordemos que por una rajada similar fue despedido el gran central Stam en un abrir y cerrar de ojos.

En las Islas, de hecho, se han alzado multitud de voces pidiendo el despido del irlandés. El jugador arrastra un largo historial de polémicas, como cuando lesionó intencionadamente al noruego Haaland en venganza por una acción anterior, o cuando fue expulsado de la selección irlandesa después de mandar a la mierda (sic) al entrenador. Hasta la fecha, su poder dentro del club y su prestigio como alma del gran Manchester de finales de los 90 le han protegido, pero hoy, descabezada la vieja guardia (sólo quedan cinco jugadores del equipo que fue campeón de Europa en el 99) y en evidente decadencia física, su futuro pende de un hilo. Veremos qué ocurre en los próximos días.

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