Wigan Athletic, un modesto en la cumbre
El siempre admirable fútbol inglés es muy propenso a casos como el del Wigan Athletic. Un equipo sin historia en la elite (esta temporada debuta en la Premiership), sin figuras contrastadas en su plantilla y procedente de una pequeña ciudad de apenas 90.000 habitantes, se ha encaramado al segundo escalón de la tabla clasificatoria, por detrás del inalcanzable Chelsea.
A lo largo de sus 63 años de historia, el club ha deambulado por todas las categorías menores del fútbol inglés, incluyendo diversas ligas regionales. Desde que en 1995 David Whelan se convirtiese en el chairman del club, su ascenso ha sido vertiginoso. Tras varias temporadas rozando la Premiership, el pasado año, y de la mano de Paul Jewell en el banquillo, los Latics consiguieron el ansiado ascenso a la máxima categoría. Su comienzo no podría haber sido mejor. Segundos en la clasificación, con 25 puntos de 33 posibles, y encadenando una positiva racha de seis victorias consecutivas. La última, ayer por la tarde en Portsmouth (0-2).
Su carácter de equipo pequeño, les impidió reforzarse, pese a contar con 25 millones de libras para fichar, como hubieran deseado el pasado verano para acometer con garantías su primera experiencia en la Premiership. Tantearon a jugadores de la talla de Michael Owen, pero nadie parecía tomarse demasiado en serio al novato y modesto Wigan. Pero el buen hacer del técnico Paul Jewell, unido al fantástico rendimiento de jugadores como Arjan de Zeeuw, o el potentísimo lateral derecho francés Pascal Chimbonda (decisivo ayer en la victoria ante el Pompey, con un gol y una brillante actuación personal), ha conseguido que los Latics se hayan convertido en la auténtica revelación del año en Inglaterra.
A buen seguro, los aficionados españoles con más memoria, recordarán la aventura que emprendieron hace ya una década tres jugadores españoles. Roberto Martínez, Jesús Seba e Isidro Díaz, protagonizaron una curiosa historia, al emigrar a un modestísimo club inglés, en una época en la que era infrecuente que un futbolista español saliese a jugar a un equipo extranjero, y menos a uno como el Wigan Athletic. “The three amigos“, como eran conocidos los tres españoles en Wigan, aterrizaron en un equipo que por entonces daba bandazos en la Third Division. Fueron los tres primeros “grandes fichajes” de un recién llegado David Whelan, y dejaron una marcada impronta en el equipo y en la ciudad, especialmente Roberto Martínez, quien permaneció en el club hasta la temporada 2001, perfectamente asimilado a la vida inglesa, convirtiéndose en imagen y estandarte del club. Después de ellos vinieron otros muchos extranjeros, pero su llegada supuso una pequeña revolución, y un punto de inflexión que marcó el comienzo de la leyenda del Wigan.
Secciones: Premier League
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