Semana Negra para el Chelsea
En apenas cinco días, el todopoderoso Chelsea de José Mourinho ha perdido su condición de imbatido, tanto en Liga de Campeones, como en la propia Premiership. En el encuentro disputado en la tarde del domingo en Old Trafford, los londinenses han caído por un gol a cero frente al Manchester United, dando, al igual que ya hicieran en Sevilla el pasado martes, una imagen bastante triste.
¿Están atravesando los Blues una crisis de juego? ¿Significan estas dos derrotas consecutivas que el Chelsea no es el súper equipo que todos pensábamos? Más propio sería en este caso hablar de una crisis de resultados, y no de una crisis de juego. El Chelsea sigue jugando a lo mismo que ha venido jugando en el último año y medio: jugadas poco elaboradas y directas, solidez defensiva y contras velocísimas, y sobre todo, una brutal, demoledora, respuesta ofensiva. El estilo de juego no ha variado un ápice, pero el equipo no ha sido capaz de sumar un sólo punto en sus dos últimos partidos. Y eso, hablando del Chelsea, es mucho.
El partido de Old Trafford ha guardado un cierto paralelismo con el disputado entre semana en el Ruiz de Lopera. El Chelsea nunca empieza jugando con la máxima intensidad, parece como si viviera los comienzos de los encuentros en un estado de expectación, esperando y escrutando al contrario para ver de lo que es capaz. De ahí su cierta propensión a empezar los partidos perdiendo, aunque finalmente consiga remontar (ya le pasó ante Everton, Bolton o Aston Villa).
Pero ocurre que no siempre se es capaz de remontar, por muy Chelsea que se sea. El martes fueron incapaces de neutralizar el gol de Dani, y ayer, no consiguieron tampoco hacerlo con el gol de Darren Fletcher para el United (que, no lo olvidemos, no ha jugado un partido ni mucho menos para enmarcar). Es de justicia mencionar que Joe Cole, Essien y Frank Lampard llevan un par de partidos prácticamente desaparecidos, y que jugadores como Damien Duff o Arjen Robben no terminan de encontrar su nivel, lo que sin duda resulta demasiado pesado de soportar incluso para un equipo como el de Roman Abramovich.
Tal vez su estilo de juego sea ya demasiado previsible y los rivales empiecen a saber cómo jugarle. O tal vez estos dos tropiezos consecutivos sirvan de acicate para los Blues, y a partir de ahora no hagan sino crecer en su juego. Tratándose de Mourinho, me da que no va a permitir que el equipo se descomponga por dos derrotas.
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