Algo pasa con Mauro Camoranesi
Nadie sabe qué, pero resulta evidente que algo extraño le ocurre a Mauro Camoranesi, el centrocampista italo-argentino de la Juventus. El eficiente volante juventino (recordemos, sorprendentemente nominado como candidato al Balón de Oro) ha sido uno de los jugadores más destacados del equipo piamontés en este comienzo de campaña. Con actuaciones decisivas, Camoranesi se ha convertido en el clásico jugador que supone una prolongación de su entrenador sobre el césped. Es una de las piezas más valoradas por Capello en su Juve, y parece que nadie podía discutirle el puesto en el equipo.
Un jugador de brega y lucha constante, absolutamente incansable. Su estilo puede parecer algo tosco y rudo, pero siempre resulta tremendamente efectivo. Y ese perfil ya sabemos que, en el exigente Calcio, es garantía casi asegurada de éxito. Aunque aquí sea un prototipo futbolístico un tanto “despreciado” por el aficionado medio.
Pero de buenas a primeras, Mauro Germán Camoranesi, un fijo para Lippi en la selección italiana y uno de los pilares de la poderosa Juve de Capello, ha dado un repentino vuelco en su actitud y en su trayectoria.
Ya el pasado miércoles, en el encuentro de Liga de Campeones que enfrentaba en Delle Alpi a Juventus y Bayern Munich por el liderato de su grupo, se produjo una circunstancia extraña. Capello dejó de entrada en el banquillo a Camoranesi. Mediada la segunda parte, y viendo que la Juve no terminaba de arrancar con el 3-4-1-2 propuesto de inicio, el técnico italiano decidió dar entrada al jugador. La sorpresa llegó cuando sólo 15 minutos después, decidía sustituir al propio Camoranesi, completamente desubicado sobre el terreno de juego, por Adrian Mutu.
Pero las sorpresas en torno al bravo jugador de origen sudamericano no quedan ahí. Este domingo, la Juve recibía al Livorno de Lucarelli en Turín, y Camoranesi volvía a quedarse en el banquillo. Al igual que en el partido jugado entre semana, Capello dio entrada al jugador mediado el segundo tiempo. Ya desde el primer minuto sobre el césped, se vio que Mauro no estaba bien, no estaba cómodo. Alarmantemente nervioso, daba la sensación de estar peleado con el mundo entero, balón incluido.
El detonante llegó en una jugada en medio campo, en una zona tranquila, en la que tras una entrada sin mayor peligro de Cristiano Lucarelli sobre el jugador italo-argentino, éste se revolvió de mala manera, y sin que el árbitro hubiese decretado falta y con el balón en juego, soltó un duro balonazo contra el delantero del Livorno de manera absolutamente intencionada. Tras el balonazo (que no llegó a impactar en el cuerpo de Lucarelli), Camoranesi se dirigió contra el jugador toscano propinándole una dura y fea entrada, ante la estupefacción de sus compañeros y rivales. A pesar de que sorprendentemente no fue expulsado, Capello procedió a retirarlo del campo inmediatamente. Sólo había jugado 18 minutos.
Una circunstancia sin duda curiosa, sobre la que ya se ha pronunciado el propio Luciano Moggi, director general de la Juventus, afirmando que la actitud de Camoranesi dista mucho de ser la de un profesional, y apoyando la decisión de Capello de retirar al jugador cuando apenas había disputado unos minutos del partido.
Por el bien de la Juve, más vale que Camoranesi encuentre pronto la paz interior.
Secciones: Calcio, Personajes
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