Notas del Real Madrid-Olympique de Lyon
Luxemburgo está sentenciado. Ante una afición ya de por sí enfadada y decepcionada, Vanderlei echó una palada más de tierra a tu tumba al retirar a un delantero (Beckham) para sacar a un defensa (Míchel) con 1-1 en el marcador, y eso tras haber sacado una alineación sin delanteros. La grada del Bernabéu mostró su rechazo unánime al técnico brasileño, que de continuar puede sufrir una situación insostenible.
La gente no es tonta. De todos modos, a pesar de que el destinatario de la mayor parte de los pitos y abucheos fue Luxemburgo, el runrún de críticas que corría por los vomitorios del Bernabéu a la finalización del partido no le mencionaba a él mayoritariamente, sino que apuntaba bastante más arriba. Se está generalizando un sentimiento de que si no hay un cambio de rumbo y autocrítica sincera en la directiva se puede precipitar un final de Florentino similar a los vividos en su momento por Mendoza (con cuya época el paralelismo empieza a hacerse patente) o Gaspart en el Barcelona.
Robinho, señalado. En Concha Espina se lleva casi veinte partidos esperando al futbolista brasileño, que no acaba de aparecer, y la paciencia se está terminando. Ayer de nuevo se mostró como un jugador tímido e irrelevante, en un partido donde se le dio la responsabilidad del frente de ataque, gozó de un abundante surtido de balones y también de oportunidades para encarar. La grada le silbó con inquina en cada balón que tocó a partir del empate, quizá temiendo, como dice Segurola , haber comprado a un Prosinecki a precio de crack. Quizá sea conveniente una cesión, para ver si es realmente el futbolista que compareció en Cádiz.
Alguna buena noticia para el Madrid… El equipo blanco dio una imagen aceptable hasta el gol francés, sin demasiada profundidad, pero con ánimo y solidaridad entre líneas. Zidane dio algunas muestras de recuperación en el primer tiempo tras la debacle del sábado, y se vio una vez más que Guti es el futbolista que está llamado a dirigir al equipo (aunque pudo ser expulsado por una de sus típicas salidas de tono en el primer tiempo). También fue un partido muy decente de David Beckham, que jugando en su puesto de interior creó bastante peligro con sus centros y saques a balón parado. En uno de ellos llegó el gol de Guti.
El Olympique decepcionó. El equipo francés, habitualmente un torrente de velocidad y dinamismo, compareció al Bernabéu con actitud timorata, regaló el balón en el primer tiempo y no sufrió más en defensa por la inoperancia atacante del Madrid. Flojos los laterales, especialmente Reveillere, el equipo se sostuvo en este periodo en la eficiencia de Juninho (desacertado en los friquis toda la noche), el trabajo de Diarra y los balones que Carew bajaba del cielo. En el segundo tiempo, Malouda y Govou comenzaron a carburar, y la salida de Wiltord y Fred dio más mordiente al equipo lionés. Una internada del primero, que hizo con Diogo lo que quiso, concluyó con un magnífico taconazo de Carew que significó la igualada. Sin embargo, ante el derrumbamiento del Madrid, el Olympique no fue capaz de meter una quinta velocidad e irse a por el partido, contentándose con tocar y tocar y dejar pasar el tiempo. Demasiado poco para un equipo del que se esperan grandes cosas. Parece que empieza a notarse el cambio de Le Guen por Houllier.
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