El Barça total
No se me ocurre nada más acertado que la frase que sirve de título a este artículo, para describir las sensaciones que anoche transmitió el FC Barcelona en su encuentro frente al Real Racing Club de Santander. Fútbol total, Barça total. Todos atacan, todos defienden. Y todo ello, con la impresión continua de que los azulgrana jugaban no con once jugadores, sino con doce, trece o catorce… Movilidad constante de todas las líneas, ayudas en cualquier zona del campo… Siempre con la dosis necesaria de agresividad y competitividad, sin dar un balón por perdido.
Enfrente, el Racing de Santander limitándose a hacer lo poco que el Barça le permitía. Cuando el equipo rival está de dulce, y encima te castiga permitiéndote únicamente un 26% de posesión de balón, poco puedes hacer. El Barça se adueñó absolutamente de la pelota, y el Racing se dedicó buena parte del encuentro a perseguir sombras. No lo hicieron mal los santanderinos, es que el rival no se lo dejó hacer mejor.
Si a todas estas circunstancias se les une el hecho de que tanto Márquez como Eto’o pueden recuperar un balón, tanto Messi como Sylvinho pueden anotar un gol, o tanto Deco como Puyol pueden servir buenos balones al área, sólo resta esperar a que los culés tengan un mal día, de esos que cualquier gran equipo siempre tiene, y tengan alguien enfrente capaz de hacerles bajar de la nube en la que se encuentran.
Lo de Ronaldinho es caso aparte. Parece que con la consecución del Balón de Oro, el brasileño ha ganado un plus de vistosidad y efectividad en su juego habitual. Personalmente, es el mejor Ronaldinho que he visto desde que aterrizó en Barcelona. Juega y hace jugar, el equipo gira en torno a él (al igual que decíamos de Frank Lampard hace unos días), y parece haber contagiado a todos sus compañeros de su alegría vital. Que se falla un penalty, no pasa nada, ya llegará otro y se enmendará el error. Abrumador.
Una máquina de fútbol imparable, que pudo haber aumentado el resultado de no haber bajado el régimen de revoluciones en los últimos 20 minutos.
Los montañeses, incapaces. Bastante tenían con contener las embestidas de la “manada” culé, y bastante bien lo hicieron. Ofensivamente, volvieron a demostrar cuál es la gran losa que pesa sobre el equipo de Preciado en este comienzo de temporada: no hay gol. La presencia del joven Juanjo se diluyó como un azucarillo, y tan sólo la entrada del sobrerrevolucionado y combativo David Aganzo en la segunda mitad (que sería rigurosamente expulsado tras un manotazo en un salto junto a Rafa Márquez), consiguió dar algo de mordiente al ataque cántabro.
Llegará el día en que el Barça pierda y ceda puntos. Llegará la temida “pájara” de la que ha advertido Txiki Beguiristáin. Pero mientras tanto, que nos dejen seguir disfrutando del fútbol.
Secciones: La Liga, Barcelona, Racing de Santander
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