Fernando Gago encarna el resurgir de Boca
Una sola fecha para llegar al final, tres puntos en liza, y Boca Juniors (que recibirá en La Bombonera a Independiente) tan sólo a un punto del actual líder, Gimnasia y Esgrima de La Plata (que se medirá a Newell’s). El Apertura 2005 al alcance de las manos xeneizes. Por fin, tras dos oscuros años de penurias, Boca Juniors vuelve al lugar que por historia y tradición debe ocupar: la lucha por los puestos de cabeza.
Muchas han sido las desgracias que han inundado La Bombonera en estos lúgubres últimos años. Sin un patrón de juego definido, y sin referentes ni en el banquillo ni en la cancha, Boca deambuló las últimas temporadas por el Campeonato argentino, viendo como Newell’s, Vélez, Estudiantes o Banfield le superaban sin excesiva dificultad. Tras la llegada de Alfio Basile al banquillo xeneize reemplazando a Abel Alves, y la irrupción definitiva de jugadores como Fernando Gago o Rodrigo Palacio, Boca vuelve a tener una base sobre la que construirse, y vuelve a mirar hacia delante con optimismo.
Roberto “Pato” Abbondanzieri es ya todo un clásico en la portería xeneize. Desde que salió de Central hace casi una década, su progresión ha sido imparable, y no sólo es todo un clásico del campeonato argentino, sino que se ha convertido en uno de los hombres de confianza de Pékerman en la albiceleste.
En la línea defensiva, tras la salida de Aníbal Matellán con destino Getafe, cabe destacar la labor desempeñada por Rolando Schiavi, un defensa central, de similares características a las de Walter Samuel, que supera el metro noventa de altura, y que suele incoporarse a las jugadas de ataque a balón parado para hacer relucir su potencia en el juego aéreo. Otro de los destacados es un jugador llegado este pasado verano (invierno en Argentina) procedente de Estudiantes, Juan Krupoviesa. Habituado a jugar en lateral izquierdo, puede hacerlo también por el lado derecho en ausencia de Hugo Ibarra. El ex-jugador pincharrata se ha convertido en uno de los fichajes más rentables de este equipo. Serio en la marca, y poco amigo de alardes ofensivos innecesarios.
En la zona de creación, la fulgurante aparición de un jugador llamado a ser figura: Fernando Gago. Gago, seguido desde hace unos meses por Real Madrid, Atlético y Chelsea (a donde podría llegar previo paso por Corinthians), es el clásico “5″ argentino, respuesta boquense a la salida de Javier Mascherano de River Plate. Jugador de carácter, a pesar de sus 19 años, asume con inusitada comodidad la responsabilidad de ser el mediocentro de Boca, una posición en la que se centran todas las miradas. Robar, manejar, tocar, esas son las tres palabras básicas en el diccionario futbolístico de Gago. Junto a él, uno de los jugadores que personalmente más me llama la atención de este nuevo Boca, es el altísimo Daniel Bilos, jugador de origen croata llegado este verano del sorprendente Banfield. Con su metro noventa y cinco de altura, Bilos juega pegado a banda, en una posición en la que no resulta nada habitual ver a jugadores de esa talla. Lo más sorprendente es que se desenvuelve con gran habilidad para su tamaño, y ha sido ya llamado a la selección. Otros dos destacados son viejos conocidos de la afición española: Federico “Pocho” Insúa, ex-jugador del Málaga, y Sebastián Battaglia, el aguerrido ex-jugador del Villarreal. Ninguno de los dos llegaron a cuajar en nuestra Liga, pero ambos son titulares indiscutibles en este Boca de Basile. El “Pocho” pone la clase, Battaglia la garra.
En la punta de ataque, otro nombre familiar, Martín Palermo, que tras su triste periplo español (Villarreal, Betis y Alavés), regresó a Boca, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Y sus goles. A su lado, otro de los jóvenes boquenses de enorme proyección: el escurridizo Rodrigo Palacio. Palacio, que estuvo a punto de fichar por el Racing de Santander en el verano de 2003, gusta de jugar abierto en cualquiera de las bandas, desde donde resulta tremendamente incisivo, por su velocidad y su habilidad en la conducción de la pelota. Desborda, asiste, y además, golea, pese a que él mismo no se define como un “goleador”.
El domingo, Boca o Gimnasia, la solución final.
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