El Mallorca entierra sus fantasmas en Vitoria

VICTOR.jpgUn nombre propio destaca en la contundente victoria de la tarde de ayer del RCD Mallorca sobre el Deportivo Alavés en el gélido Mendizorroza: Víctor Casadesús. El delantero de Algaida consiguió dos de los tres goles de su equipo, y con una brillante actuación, puso fin al debate abierto en la delantera del equipo isleño.

Una inoportuna lesión en pretemporada impidió debutar en Liga al joven jugador hasta la séptima jornada. Tirando de Yordi o de Choutos, Cúper no conseguía sacar los resultados con la solvencia que hubiese deseado. Recuperado Víctor, el puesto de delantero centro parece asignado. Siete jornadas, siete partidos de titular, y un total de cuatro goles. El bagaje del joven canterano, internacional sub’21, es digno de elogio, más aún en un equipo con las dificultades para crear ocasiones de gol como el Mallorca.

Lo que sí es indiscutible es que desde la aparición de Víctor, el equipo bermellón ha dado un giro en su juego. Sin haber alcanzado aún el mínimo de regularidad demandado por la afición, y necesario para salir definitivamente de las posiciones de peligro, este Mallorca parece haber recobrado el aliento. Desde la jornada séptima en que Víctor se convirtió en titular indiscutible, el RCD Mallorca ha conseguido 11 de los 21 puntos posibles (incluidas victorias ante el Celta, el Cádiz y el Alavés). Casualidad o no, los números están ahí. El Mallorca tiene delantero, y lo mejor es que ha salido de casa, sin necesidad de rastrear el mercado argentino ni de traer medianías de la liga suiza.

Por su parte, el Deportivo Alavés ofreció una penosa imagen. El miedo de Héctor Cúper a que dos ex-mallorquinistas como Poli y Nené se lucieran contra su ex-equipo pronto se diluyó. Un Alavés inoperante en ataque y con una endeblez defensiva indigna de la primera división, levantó el animo de los aficionados vitorianos, hasta el punto de llegar a escucharse en las gradas de Mendizorroza cánticos en contra de Dimitri Piterman y de su gestión.

Especialmente curioso es el caso de Jandro. El prometedor mediapunta, que el pasado año deslumbrara en el RC Celta de Vigo se ha contagiado definitivamente de la espesura y el tono grisáceo del resto del cuadro alavesista. Fuera de sitio, tal vez excesivamente adelantado, el jugador asturiano está muy lejos de aquel que llamase la atención de equipos como Atlético de Madrid o Valencia en la pasada temporada.

Mala pinta este Alavés.

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