Se fue Luxa, se va Sacchi, llega Hierro

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Se fue Luxemburgo, se va Arrigo Sacchi. El italiano llegó hace un año con la vitola de “hombre de fútbol” para, se suponía, obrar la revolución. Algo complicado teniendo en cuenta que, al mismo tiempo que se producía su fichaje, se anunciaba el ascenso a la vicepresidencia de Emilio Butragueño. Algo imposible en un club cuyo presidente no sólo tiene la última palabra, sino también la penúltima. Y la primera.

“En lo deportivo, yo soy el presidente”, declaraba Sacchi hace algunas semanas para reivindicar su figura, bastante maltrecha, ante la opinión pública. Suya es la paternidad de tres fichajes: el damnificado Luxemburgo, Sergio Ramos y Pablo García. Punto.

Sin Luxa y sin Sacchi, Florentino Pérez retrocede un año en el tiempo mientras que la prensa anuncia el regreso de Fernando Hierro. ¿Para qué? Eso es lo de menos. Lo primero es pensar un nombre, que ya habrá tiempo después para encajarlo. El procedimiento se aplica indistintamente al esquema del equipo (Robinho, Baptista) o al organigrama del club (Sacchi, Butragueño), con el éxito que todo el mundo conoce.

¿Está Florentino allanando el camino para el regreso de Capello? Pudiera ser. Pero, como dijimos aquí hace unos días, con Capello sólo sirve la revolución. Si no, diciembre de 2006 será otra repetición de diciembre de 2005 y de diciembre de 2004.

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