Cerrando la primera fase de la Champions (y II)
La segunda parte de la última jornada de Champions nos dejó dos grandes sorpresas, como fueron la eliminación del Manchester y el Udinese, la confirmación de que el Villarreal ha recogido el testigo del Deportivo como outsider hispano en la máxima competición, y la sorprendente clasificación del Benfica de Koeman, que marcha firme en su propósito de arrebatar al Oporto la supremacía del fútbol luso que los dragoes han ostentado en la última década.
La caída de los diablos rojos se veía venir desde hace tiempo. Perdida la hegemonía en Inglaterra, el equipo ha sufrido estos últimos años un grave proceso de descapitalización (Schmeichel, Stam, Beckham, recientemente Keane…), lo que unido a fichajes de medio pelo, el descenso en el rendimiento de gente como Scholes o el frecuentemente lesionado Van Nistelrooy, la incapacidad de la nueva generación de fergie boys y la inestabilidad institucional han colocado al club de Old Trafford al borde del abismo. No jugará ni la UEFA, en un desastre deportivo sin precedentes, y su puesto lo ocupará el sensacional Benfica, seguramente el equipo que mejor juego ha realizado en el grupo menos goleador de todos. Ayer remontó el gol inicial de Scholes por medio de un magnífico remate en plancha del ex-barcelonista Geovanni y un zapatazo de Beto que Van der Sar no pudo atajar. Tras su paso brillante paso por el Ajax, parece claro que Tintín Koeman estará pronto entrenando a un aspirante al título.
El Villarreal, por su parte, cumplió los pronósticos derrotando al Lille en un partido difícil y trabado, especialmente en su primera parte, y que rompió Guayre culminando brillantemente un envío perpendicular de Héctor Font. El primer puesto del grupo es una recompensa merecida al excelente trabajo de Pellegrini, que ha construido al equipo más argentino de Europa alrededor del excelente diez Juan Román Riquelme. Destacar ayer especialmente el gran trabajo defensivo del central Gonzalo Rodríguez, un coloso, y también el discreto estado de forma del pichichi Forlán, aún con secuelas de su reciente lesión.
De triste podemos calificar sin duda la caída del Udinese, pues nos habíamos ya acostumbrado a sus hazañas: un conjunto que se clasificó sorpresivamente para Champions por delante de poderosos como Lazio o Roma, capaz de empatar un 3-0 en Bremen o de vencer in extremis en el complicado Spyros Louis de Atenas, se encontró con el peor rival posible en quizá el día más importante de su historia. Sólo le hacía falta un punto, pero ante el actual estado de forma del Barcelona, ese objetivo a priori tan modesto se conviertió en una quimera. Da igual que los azulgrana –ayer amarillo fosforito- no se jueguen nada, da igual que no estén Ronaldinho ni Eto’o; ayer bastó un gran Deco, la solidez de Edmilson y la velocidad de Ezquerro para tumbar al equipo bianconero, que de todos modos tuvo un día aciago reviviendo los peores fantasmas del catenaccio; el 0-2 final acabó con el sueño friulano. Pero si despedimos con pena a los italianos, damos la bienvenida en Octavos al Werder Bremen, un equipo cuyo fútbol alegre y atrevido es un homenaje al fútbol: ayer se dieron un festín ante el Panathinaikos con un brillante repóker, obra de Micoud, Klose, Frings y Valdez(2). Sin embargo, deberán mejorar en defensa si quieren aspirar a llegar lejos en la competición.
De los partidos restantes no hubo demasiado que reseñar: el extraordinario friqui de Del Piero en Viena, que encarriló la victoria de la Juve en Roma, y que combinado con el portillazo al Bayern da a los juventinos el primer puesto de su grupo. Honor del que ya disfrutaba matemáticamente el Arsenal, que ayer protagonizó un feo partido con el Ajax; ni siquiera de penalty pudo marcar Thierry Henry. Por su lado, el modesto Thun alcanzó su objetivo de la UEFA tras empatar también sin goles ante el Sparta de Praga.
Secciones: Liga de Campeones




