El petardo de San Mamés

petardo.jpg600 €uros. Esa cantidad es lo que le ha costado al Athletic Club de Bilbao la “gracia” del cafre del fondo norte de San Mamés que arrojó un petardo al área defendida por el Atlético de Madrid cuando expiraba el partido que enfrentó a ambos equipos el pasado sábado.

La sanción impuesta al club bilbaíno por el Comité de Competición es la mínima contemplada para un “incidente de público calificado como leve“, que ha sido la consideración que el citado Comité ha dado a la explosión del petardo. Parece evidente que con sanciones tan irrisorias como ésta, no sólo no se está tratando de cortar el problema de raíz, sino que casi se está fomentando que acciones tan lamentables como la del petardo se conviertan en algo cotidiano, como ocurre en Italia o Grecia. Al fin y al cabo, sale barato.

Cabe recordar que el lanzamiento del petardo se produjo cuando apenas restaban dos minutos para el final del partido, y que éste no llegó a golpear a Falcón, guardameta atlético, pero sí que estalló a escasos metros de él. Un minuto después, Pablo Orbáiz, en pleno descontrol colchonero, cabeceaba un balón a la red consiguiendo el ansiado empate para los de La Catedral.

A lo largo de la semana los cruces de declaraciones no se han hecho esperar. Primero fue Clemente, desde Bilbao, quien trató de quitar hierro al asunto, declarando que el asunto del petardo “era una castaña.

Torres no se quedó corto a la hora de responder al técnico de Barakaldo, y aseguró que le parecía “increíble que Clemente no condenase a la persona que tiró el petardo al terreno de juego.

Y como colofón a toda esta colección de despropósitos, el Comité de Competición y su ridícula sanción de 600 €uros.

Incidentes como el del pasado sábado suponen un flaco favor a la imagen de un club histórico como el bilbaíno. Lamikiz sabrá lo que hace.

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