Inter-Milan, gran derby lombardo

intermilan (procedencia Inter.it).jpgAlgo está cambiando en Italia. O por lo menos, en algunos equipos italianos. El pasado domingo, el Inter se impuso por tres goles a dos al Milan en el derby de la capital lombarda, tras 10 encuentros sin conseguir un triunfo ante los rossoneri.

Y sí, algo en el fútbol italiano está cambiando. Cinco goles en un derby de la máxima rivalidad en el país transalpino nunca ha sido algo habitual, aunque quizá los amantes del calcio más rancio podrían aferrarse al hecho de que de los 22 protagonistas iniciales, únicamente cinco eran de nacionalidad italiana (Favalli por el Inter; Nesta, Pirlo, Gattuso y Gilardino por el Milan). El fútbol italiano se “desitalianiza”, como el inglés se “desinglesiza”, a pasos de gigante.

La dupla Martins-Adriano funcionó desde el principio, pero tras un primer tiempo disputadísimo, con gran número de faltas, y una elevada intensidad de juego, el resultado al descanso era de empate a un gol. El Inter jugaba más, achuchaba más al Milan y creaba más peligro, pero eso no le bastaba para ponerse por delante en el marcador.

Con la segunda mitad, llegaron los goles. Un Martins muy motivado hacía el 2 a 1 para el Inter, tras un garrafal fallo del inseguro Dida al intentar detener un lanzamiento de falta de Adriano, la otra pesadilla de la zaga milanista. El balón rechazado por Dida cayó a los pies del nigeriano, que sólo tuvo que empujar a las redes. Y todo de cara para el Inter. Verón, ofreciendo un poco más que lo habitual, y un Cambiasso que, como bien dice la crónica de la Gazzetta, “alternaba la espada y el florete“, llevaban al Inter por la senda correcta.

Tan de cara estaba, que Mancini no pudo reprimir un intenso “ataque de catenaccio“. Con el marcador a favor, el Inter cedió la posesión al Milan, se acuarteló en su campo, y esperó las embestidas de la máquina ofensiva rossonera. Kaká, genial un día más, entraba con suma facilidad hacia las inmediaciones del área de Julio César. Hasta Gattuso se atrevía a subir por la banda derecha y colgar algún balón peligroso.

Pero la racanería futbolística de Mancini aún iba a dar una vuelta de tuerca más. A diez minutos del final, sacó del campo a Figo, y dio entrada al argentino Burdisso, un defensa central. En cambio, y en un alarde de mostrarse diferente a su vecino, Ancelotti sacó a Gattuso, y metió en el campo al checo Jankulovski, para jugar sin un mediocentro defensivo durante los últimos diez minutos del encuentro. Algo insólito en Italia.

Parecía que la historia de los últimos años podría repetirse, y que el Inter moriría ahogado en su propia racanería, cuando Jaap Stam anotó de cabeza el empate a dos para los de Ancelotti. Los fantasmas volvían a aparecer en el banquillo de Mancini, que veía cómo el partido que tenía ganado se le iba de las manos.

Empate a dos en el marcador, en el derby lombardo más disputado y emocionante de los últimos años. Minuto 90. Córner a favor del Inter. Marca Adriano. 3-2. Excesivo premio para un Inter demasiado timorato en la segunda mitad. El derby, diez partidos después, vuelve a ser nerazzurro. Italia sigue siendo Italia.

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