Plenos poderes para Schuster (o casi)
Hace un año, el presidente del Getafe, Ángel Torres, decidió prolongar una temporada el contrato de Quique Sánchez Flores. El equipo aún no se había consolidado en la zona templada, pero Torres no dudó un instante de la capacidad del técnico que había contratado apenas tres meses antes. Con ese respaldo, y con alguna cosa más, se fraguó plácidamente la permanencia.
Entonces la revelación de la Liga no era el Getafe, ni tampoco el Villarreal, sino el flamante Levante de Bernd Schuster. El alemán, a diferencia de Quique, mantenía una relación tensa con su presidente, Pedro Villarroel, como podía apreciarse con nitidez en las periódicas fricciones que ambos mantenían a través de la prensa. El episodio no podía acabar de otra forma: tras una racha de malos resultados, a Villarroel le asaltaron los nervios y despidió a Schuster. El Levante, que entonces estaba salvado, acabó en Segunda.
Un año más tarde, Schuster ocupa el banquillo del Getafe. Su espectacular arranque de Liga suscitó comparaciones: ¿Se desplomará como el Levante? El alemán respondía: “No, porque aquí hay un buen presidente”. Y Torres, que confió en Quique con mucho menos, le ha renovado hasta 2008. No sólo eso: también le ha dado plenos poderes en materia de fichajes, algo inédito hasta ahora en un club catalogado repetidamente de “presidencialista” por su máximo responsable. Claro que, como cualquier presidente, Ángel Torres se reserva la última palabra. Le han salido tan bien las cosas que en la ciudad de Getafe, salvo los madridistas, nadie lamenta que el presidente se entrometa en asuntos deportivos.
« El As, cada vez peor | Duelo hispano-británico en Champions »




