SD Compostela, el primer equipo de Galicia

Compostela_SD.jpgNo, el título de la entrada no está equivocado… si retrocedemos 10 años en el tiempo. En una semana en la que hemos vuelto a vibrar con un derby gallego en Primera División, a algunos nos ha venido a la memoria el recuerdo de un modestísimo equipo que hace ahora exactamente diez años se encaramaba a las posiciones de privilegio de la máxima categoría del fútbol español. En la jornada 16 de la temporada 1995/1996, la Sociedad Deportiva Compostela ocupaba la cuarta posición en la tabla, por detrás de Atlético de Madrid, RCD Espanyol y FC Barcelona. Deportivo y Celta tenían que conformarse con observar las andanzas de su vecino pobre a 9 y a 12 puntos por debajo, respectivamente.

Aquel simpático equipo había conseguido el ascenso a Primera División, por primera vez en su historia, en la temporada anterior, y la 95/96 era la de su confirmación en la elite. Pero más allá de simplemente confirmarse entre los veintidós mejores del fútbol español, el equipo santiagués dio una lección a los grandes, alcanzando el subcampeonato de invierno en el mes de Febrero de 1996, por detrás de un Atlético de Madrid que aquel mismo año conseguiría su recordado “doblete”.

Aquel Compos, entrenado por el hoy entrenador celtiña Fernando Vázquez, tenía una columna vertebral bien definida, sobre la que descansaba todo el equipo. Con el sobrio Falagán en la puerta, el efectivo Nacho en el lateral izquierdo, centrales modestos pero de garantías como Villena o Bellido (destacado y sorprendente goleador en numerosas ocasiones), apuntalados por jugadores como el ya veterano Tocornal o el eficaz Mauro en el lateral derecho, los de Vázquez se convirtieron en uno de los equipos más difíciles de batir de toda la categoría.

Junto a ellos, un mediocampo bien trabajado, de esos que los aficionados recitábamos de memoria. La regularidad y el inagotable fondo físico del francés Frank Passi en la posición de mediocentro y ejerciendo de único pivote (el “Mauro Silva del Compos”), el compromiso de José Ramón (el hermanísimo de “O neno” Fran, que deslumbraba en el SuperDepor), el hispano-brasileño Fabiano (probablemente el mejor jugador que haya pasado nunca por la SD) aportando técnica y fuerza a partes iguales y la polivalencia de Ángel Lekumberri entrando por la banda izquierda, definían a un equipo consruido a base de retales y jugadores semidesconocidos, pero que siempre ofrecían un extraordinario rendimiento.

El ataque compostelano en aquella temporada 95/96 era cosa, fundamentalmente, de dos hombres. El nigeriano Nussa Ohen y el danés Bent Christensen, auténtico trotamundos del fútbol. Ohen rindió a un altísimo nivel, siempre que las lesiones le respetaron en Santiago. A la postre, es el máximo goleador en la historia del Compos en Primera División. Pese a su carácter tímido e introvertido, el nigeriano dejó un gran recuerdo en la afición de Santiago.

Aquella temporada el club de la capital galllega alcanzó cotas inimaginables. Al subcampeonato de Invierno ya mencionado, se le sumaron las importantes victorias contra el Deportivo en San Lázaro (4-0), contra el Celta en Balaídos (0-1) o contra el FC Barcelona en San Lázaro (2-1). Al final de esa histórica temporada, el Compostela acabó en 10ª posición en la tabla, su mejor clasificación en su corta historia.

Los años siguientes en Primera fueron un devenir de acontecimientos a nivel de despachos que marcaron inevitablemente el negro futuro que le esperaba a la entidad. Con un José María Caneda erigido en cacique del club, la pésima gestión realizada por el mandatario gallego dio con los huesos del club en Segunda División, tras cuatro inolvidables años en la máxima categoría. Antes de consumarse su descenso, el Compos aún tuvo tiempo de darse el gustazo de conseguir su mayor goleada en Primera División. El 10 de Mayo de 1998, el Compostela endosaba un inolvidable 2 a 6 al Deportivo en Riazor.

Tras varios años en Segunda y Segunda B, el club compostelano finalmente sucumbió y se vio abocado a la desaparición. Actualmente refundado, disputa sus encuentros en la Regional Norte gallega, ante poco más de 200 aficionados, en un destartalado Multiusos de San Lázaro, con el sueño de volver un día a ser el que fue.

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