El Valencia sin hacer ruido
16 de los últimos 18 puntos en juego. La impresionante racha del Valencia CF, unida a los tropiezos de sus más directos rivales, ha llevado al equipo ché a situarse en una brillante tercera posición en la tabla en vísperas del parón navideño.
Sin hacer un juego espectacular, dando la sensación de jugar con el freno de mano echado, los valencianistas van cogiendo el ritmo a la competición después de un arranque un tanto tembloroso. Anoche, sin apenas esfuerzo, doblegaron a un Mallorca ofensivamente inoperante y defensivamente blando. El Valencia no basa sus victorias en el control y dominio absoluto de los partidos y ayer no fue una excepción. Tres zarpazos fueron suficientes para echar por tierra los planteamientos de Cúper. Entre uno y otro, el equipo de la capital del Turia se limitó a aguardar, a dejar pasar minutos, a esperar la ocasión sin precipitación. Sin llegar a dar nunca la sensación de superioridad absoluta sobre el rival, el Valencia gana a base de emboscadas. Y además cuenta con un verdadero experto en esas lides: David Villa.
El guaje, ganándose el respeto de todo el fútbol español, se ha convertido en el principal valor de los valencianos. Oportunista, habilidoso, inteligente y con gran sentido táctico del juego y enorme movilidad, el joven asturiano demuestra cada partido que los 12 millones pagados por él no cayeron en saco roto. Ayer lo volvió a hacer. Dejándose caer a la banda derecha, como a él le gusta, citando y provocando a Iuliano y Potenza desde fuera, para aprovechar su despiste y entrar como un cuchillo. Estando en el sitio oportuno en el momento oportuno (segundo gol valencianista). Villa es un delantero especial, “diferente” decía ayer Michael Robinson en la retransmisión del partido, una pieza de incalculable valor por su originalidad y su extrema rareza.
El Valencia da cierta sensación de vetusto. Son ya bastantes temporadas sin renovar el equipo. Los sempiternos Baraja y Albelda en el mediocentro dan la sensación de llevar ahí toda la vida. Lo mismo podría decirse de Marchena, Cañizares, Angulo o Vicente. Pero nadie debe llevarse a engaño. Este equipo sembró en el pasado, y lleva años recogiendo (con mayor o menor productividad) los frutos. La columna vertebral del equipo ha resistido el paso de los años, de entrenadores, de diferentes concepciones tácticas del juego… y ahí se mantiene, firme y bien arraigada. Vetusto no tiene porqué significar caduco.
Nos queda la incógnita aún de saber lo que puede aportar a este equipo el brasileño Edu. Un hombre de sus catacterísticas, con su llegada y su manera de cubrir campo, puede ser una extraordinaria alternativa a Rubén Baraja, a quien poco a poco empiezan a pesarle los años en una posición de gran desgaste físico.
Sin ruido, sin estruendos, sin acaparar elogios desmedidos, el Valencia ya está ahí.
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