Javier Gómez Matallanas: “Despreciar la calidad es despreciar a los lectores”

Acaba de llegar de Zúrich, donde se ha celebrado la gala del FIFA World Player. Es su cumpleaños (le caen los 34) y por la noche va a celebrarlo en compañía de su admirado Sabina. Aún así, Javier Gómez Matallanas encuentra un hueco para hablar largo y tendido con nosotros. Y habla de lo que se tercie: del Madrid, del Atleti, de la selección o del mundo del periodismo, por supuesto. El Mata-dor, su nombre de guerra en la blogosfera, es un todoterreno.
¿Crees que es imposible hacer en España una información deportiva más o menos imparcial y de mayor calidad?
Es complicado. Todo el mundo intenta ser imparcial, al margen de que cada periodista tenga su equipo. Pero la cuota de importancia del Real Madrid es evidente, porque la mayoría de la población es madridista y consume esa información. Y luego está el Barça, con su mercado catalán, que podría tener más en España. Hay muchos intereses comerciales que redundan en una pérdida de objetividad. Te puedo decir que, en nuestra última etapa en Marca, el equipo de Elías Israel nos pasamos varios meses haciendo periodismo para intentar ilusionar al madridismo de alguna manera y vender Marca. Pero no puedes engañar a la gente: si no se juega bien al fútbol, no se juega bien. Hay cosas, como los fichajes, que son un negocio. Tienes que vender periódicos y buscar oyentes. A mí me gusta que se haga dentro de la ética, de la objetividad y de los valores universales que el periodismo defiende pero que tampoco existen realmente. Cada periodista es subjetivo, así que buscar la objetividad es complicado.
¿Y cómo llevas lo de escribir en el Sport, cuyo eslogan ya de entrada es “Pasión por el Barça”?
Lo tiene muy definido. Muchas veces, como periodista, te pueden chirriar portadas. Al aficionado del Barça no le chirriarán, por eso tiene su público, como Mundo Deportivo. Tardé dos o tres meses en decidirme por la oferta del Sport, porque mi despido de Marca había venido acompañado del rumor de que el presidente del Real Madrid estaba detrás, cosa que él me ha negado siempre en persona, y yo le creo. Yo ya tenía la oferta de la Cope y otra del As. Gracias a Dios estaba en el mercado, porque me entró un vértigo que no veas. Tardé en decidirme por el Sport para que no pareciera que iba a dedicarme a atacar. De hecho algún lector madridista me está acusando de que escribo tal cosa porque me pagan, y lo respeto perfectamente. Jorge Valdano me llamó y me hizo una broma: “Anda, que voy a tener que leerme ahora la prensa catalana”. Se trata de escribir igual que en Marca, sin acritud y sin odio. Cada uno tiene que buscar su espacio en la vida. Yo no soy antimadridista para nada, que de eso sí me ha acusado en persona Florentino Pérez.
Supongo que tienes o has tenido amigos en el Madrid. Solari, por ejemplo.
Hice durante 14 meses la información del Real Madrid, y me llevo bien con el 85% de la plantilla. Con Solari tengo una excelente relación, y también en un plano inferior con Ronaldo, Roberto Carlos, Michel, Pavón, Casillas… A Beckham le conozco desde que jugaba en Manchester por mi amigo Ricardo [portero de Osasuna]. Y, sobre todo, mi padre es muy madridista. He ido al Bernabeu tanto como al Calderón o más y nunca he sido antimadridista. Jugué en la cantera del Atlético de infantil a juvenil y eso sí me hizo decantarme.
Recuerdo alguna foto tuya en Marca con la equipación del Atlético, creo que en aquel suplemento DoMingo
No, fue cuando murió Gil. Saqué en el periódico la última foto de plantilla antes de irme. Me puse al lado de Gil porque me hacía ilusión. Luego le he criticado mucho, pero era un personaje que cautivaba.

¿Qué parte de culpa crees que tienen los grandes clubes en la frivolización de la prensa? ¿Aprietan mucho a las redacciones?
La presión sobre los medios deportivos es la misma que pueden producir sobre los medios políticos los partidos, los gobiernos o las multinacionales. O la publicidad misma, porque uno no critica a su máximo anunciante. Ahí se pierde la objetividad. El problema no es del que presiona, que está en su derecho de intentar dirigir la información según sus intereses, sino del que se deja presionar, no investiga y se queda en el comunicado. El periodismo no tiene que criticar por criticar, sino buscar la verdad. También sucede que hay muchos lectores que, como critican a su equipo, no compran el producto. El equilibrio es muy difícil.
Entre esos actores que presionan también están los representantes, ¿abusan de vosotros para que soltéis nombres?
Sí, sí. No llegas a saber la importancia que tiene un periódico como Marca, en el que influye hasta la última línea que escribes. Te filtran nombres, las fuentes te meten goles aunque contrastes con varias. No es que estén conchabados, pero es un negocio y el periodismo es muy importante para que el negocio salga. A veces, sin atentar contra tu ética, sabes que tienes que meter una mentirijilla para dar con la [noticia] buena. Lo contrastas con el club y a lo mejor te dicen: “Sí, me lo han ofrecido, lo estamos estudiando”. Es fastidiado estar permanentemente en esas. En Italia es otro rollo, porque el que lleva la información de fichajes siempre maneja toda la información: años de contrato, lo que les van a pagar, estado de la negociación… Aquí hay un oscurantismo que no existe en el periodismo político. Las fuentes no te cuentan de la misa la media y tienes que ir de mentira a verdad siempre.
¿Tus fuentes te piden muchas cosas a cambio?
No, suele ser un intercambio puro, en el sentido de que es una relación de confianza, sobre todo en no desvelar su identidad. Lo que ocurre es que, por esa buena relación, igual le favoreces inconscientemente, sin que él te lo pida. Sabes que puedes tener más información si le tratas mejor, pero intentando ser justo. Has hablado de Solari, que a mí me ha dado buenos reportajes pero no me ha dado una noticia en la vida. No quiero interiorizar, porque luego dicen que estoy resentido con Marca. Todo lo contrario. Me duele porque le quiero demasiado.
Esa actitud tuya con Marca me recuerda a Vicente del Bosque con el Madrid
¡Sí! Lo hemos hablado los dos. Vicente me dice: “Es que parece que todo lo que decimos es por odio”. Al contrario, es por intentar mejorar. Evidentemente, la maquinaria, como dice él, se pone a funcionar en cuanto dice cualquier cosa y le meten mierda por todos lados.
¿Qué te parecen las nuevas fórmulas para contar el fútbol en televisión? El Rondo, por ejemplo
La fórmula de la tertulia está bien, el problema es que para mantener la audiencia tienes que montar tanganas. Ya lo hemos vivido en La futbolería de Radio Marca, donde se fuerzan un poquito las posiciones y te radicalizas por un lado para atraer audiencia. Ahí está la figura de Roberto Gómez, un profesional con mucha experiencia que se definió en Marca como “el mejor reportero de España” y que está viviendo su momento mediático, es curioso. Yo fui una vez a El Rondo. Ya me ha llamado Arús para volver, pero me dieron un toque porque no hablé. Me comió Roncero, y tengo bastantes tablas. Pueden ser tramposos los argumentos al coger una pose, pero me parece bien la fórmula hablando más de fútbol.
¿Y Maracaná 05?
No me acaba de convencer. De hecho Robinson lo ha dejado de primeras, porque la figura de Latre a lo mejor está bien para alguna sección, no para todo el rato. Cuando coincidieron Irureta y Camacho, estaban diciendo cosas interesantes y él cortaba el hilo con una broma. Pueden llegar a hacer un buen programa porque son grandes profesionales, pero es muy difícil trasladar la radio a la tele. Me parece una buena vía pero quizá necesita más fútbol, porque corre el riesgo de convertirse en un Tómbola. Aunque a lo mejor eso interesa a la audiencia, porque si haces un Tómbola de deportes, revientas. De hecho, en programas como El Tomate, el porcentaje de fútbol es cada vez mayor. Hay un bloque con todos los galácticos, cámaras ocultas… Reconozco que lo veo cuando estoy en casa, y me gusta mucho cómo está estructurado, cómo te ponen en tensión permanentemente, al margen de los contenidos, que son criticables. Esa vía da audiencia, aunque soy de los que piensan que la audiencia ve buenos contenidos si alguien se los ofrece. Hay que buscar calidad en todo. El interés humano es el periodismo, pero se corre el riesgo de meterse en la basura, porque nos gustan las miserias del ser humano. Hay que buscar el interés humano por una vía más digna.
¿Qué opinas de los periodistas que desprecian la calidad?
Hacer eso es menospreciar a los lectores. No se puede pensar que sólo quieren titular y foto, que no quieren una buena entrevista, un buen artículo, opiniones para reforzar la suya o la contraria… No se puede decir que “hay que volver a escribir con faltas de ortografía” y pensar que la base del ascenso de Marca ha sido hacer un producto malo o ínfimo. No ha sido así. Siempre se ha intentado hacer cosas buenas. Yo estoy en contra [de la figura] del periodista estrella, aunque pueda estar en esa dinámica de estar mediáticamente en todos lados, sin querer ser más importante que la noticia. Pero así es como está estructurado y Prisa lo ha hecho bien. Tiene a Roncero, a Guasch, a Paco González… Tiene tíos identificables. En Marca no se quería eso. Se quería un perfil bajo, y cuando Elías intenta que nos conozcan, ser menos endogámicos, el director que vuelve [Manuel Saucedo] se niega. Y ahora quiere volver a hacerlo. ¿Cómo es posible, si has estado en contra permanentemente? O ficha a Roberto Gómez porque da buena audiencia en El Rondo. Roberto es un excelente reportero pero no…
No es lo suyo.
No es lo suyo. Despreciar la calidad es despreciar a los lectores. Quizá el lector de Marca no está acostumbrado a leer textos grandes, pero si haces un tema bueno, cualquiera lo va a leer.
Aquel suplemento DoMingo tuvo muchos seguidores, muy en la línea de la sección de deportes de El País. Además, coincidió con la llegada a Marca de José Miguélez.
Era una idea que teníamos Elías y yo y que salió ya con Miguélez. Luego se lo cargaron y como si no hubiese existido nunca. Y se cargaron las opiniones, como la última de Palomar, que ya era una referencia. Y ocho meses después, la vuelven a poner. Eso es menospreciar al lector y a los redactores.
¿De dónde viene la idea de publicar un blog?
Elías, que controla mucho de Internet, ya me lo había comentado en el periódico. Yo ya conocía La Libreta de Van Gaal, Notas de Fútbol… Y me molaba mucho porque me parece la expresión máxima de la libertad de expresión. Es la leche. Puedes impedir los comentarios anónimos, pero me parece que es limitar la libertad de expresión; luego puedes responder o no. Me llamó mucho la atención cuando me contó Eli que, según un estudio hecho en Estados Unidos, los blogs decidieron las elecciones americanas en muchos estados donde había empates. Me gusta y estoy muy enganchado. Tengo pensadas ya muchas cosas, lo estoy estructurando.
¿Por qué crees que está creciendo en audiencia El Tirachinas? ¿Puede padecer El Larguero cierto desgaste?
Es evidente que puede ser. También por la fórmula que hemos adoptado esta temporada, con más opinión. Por lo que me comentan mis amigos, a algunos no les gusta el comentario que hace Abellán al principio…
A mí no mucho…
A mí tampoco me agrada, pero él se siente a gusto haciéndolo. Yo creo que a veces es demasiado largo, pero en el periodismo siempre se tiene que poder debatir, no puede ser un ordeno y mando por más jerarquía que tenga uno o el otro. Abellán es un tío con el que puedes discutir de todo, igual que con Miguélez, aunque es muy cabezón. O el propio Juanma Rodríguez. A mí no me va su línea de opinión, pero hay diversidad. Para mí, falta todavía más contenido informativo, porque la distensión y el buen rollo los vas a tener siempre. El Radiador me encanta como oyente, aunque como profesional me chirrían muchas cosas. Por ejemplo, bromas como las de Reyes perjudican a nuestro trabajo. Se la clavas y te ríes, no voy a ser hipócrita, pero me fastidia porque el mundo del fútbol te da la espalda (aunque muchos futbolistas lo oyen y les encanta). El Tirachinas puede seguir creciendo. Creo que nos escucha mucha más gente de la que dice el EGM, pero no voy a atacar a EGM. Yo he sido oyente de El Larguero. Le hice una entrevista a José Ramón [de la Morena] para Marca, y el titular era algo así como: “Pido perdón si me estoy pareciendo a García”. Al final, creo que lo de tener esa sensación de impunidad cuando se consigue un poquito de poder nos puede pasar a todos. Puedes creerte el rey del mambo y eres un mero periodista. Eres un comunicador al que escucha un millón y medio de personas o al que leen dos millones y medio, pero no eres nadie. Te tienes que dar cuenta de tu responsabilidad, y más cuando tienes una cuota de opinión. La verdad absoluta no la tiene nadie.
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