Los cinco partidos de 2005
Ahora que está a punto de finalizar 2005, Roger nos propuso elaborar un ranking con los cinco mejores partidos del año. Como algunos de nosotros somos seguidores de Nick Horny y las listas nos vuelven locos, no nos lo pensamos dos veces. Si echáis algún partido de menos o de más, dejad vuestra opinión en comentarios.
Milan 3 - Liverpool 3. Todos conocemos la historia. Marcó Maldini en el primer minuto de partido y cualquiera comenzó a sospechar que no habría final. El Liverpool no estaba en el campo. Kaká se paseaba y disfrutaba en compañía de Shevchenko y Crespo. En los diez últimos minutos de la primera parte, el argentino hizo dos goles. El equipo de Ancelotti aplastaba a su rival con una superioridad que recordaba a las victorias rossoneras de 1989 y 1994 frente a Steaua y Barcelona. Al descanso, Rafa Benítez les dijo a sus hombres que podían perder, pero que no de ese modo. El resto también es historia: el cabezazo de Gerrard, el disparo lejano de Smicer, el penalti fallado y transformado por Xabi Alonso… Y, por supuesto, la actuación legendaria de un portero habitualmente inseguro, el polaco Dudek. Primero, en el último suspiro de la prórroga tras un disparo a quemarropa de Shevchenko. Luego, en la tanda de penaltis. A golpe de carácter, el Liverpool revivió. Justo lo que le faltó a su adversario, sobrado de fútbol. Fue uno de esos choques que alimentan la leyenda de un torneo como la Copa de Europa. Sin lugar a duda, el partido del año.
Chelsea 4 - Barcelona 2. En la que fue la mejor eliminatoria de la pasada Champions League (final aparte) el Barcelona llegaba a Stamford Bridge con un 2-1 a favor y la sensación de que el equipo londinense, a pesar de mostrarse inabordable en Premier, era batible. Sin embargo, la primera media hora de partido mostró el mayor tormento del conjunto culé en la temporada: el fracaso de Gerard y Xavi en el medio fue aprovechado por el Chelsea con continuos robos de balón que desencadenaron una lluvia de pelotazos y contragolpes fulgurantes en el área de Valdés. Ante una defensa barcelonista que fue una caricatura –especialmente los laterales- Gudjohnsen, Lampard y Duff clavaban un 3-0 aparentemente inapelable. Sin embargo, un ingenuo penalty por mano de -John Terry- Paulo Ferreira metió al Barcelona en el partido, y la gran reacción subsiguiente de los azulgrana fue culminada por Ronaldinho, que antes del descanso volteaba la eliminatoria con un golazo para el recuerdo, la “trivela”, y cimentaba su fama de crack para grandes partidos. En el segundo tiempo asistimos al dominio territorial del Barça, personificado en un gran Deco, pero finalmente la eliminatoria fue decidida por un detalle: a la salida de un córner el asistente de Collina se inhibió de una clara falta en ataque de los blues, y Terry aprovechó la coyuntura y, con un cabezazo de libro, puso el definitivo 4-2 y selló el destino del Barcelona. Esta temporada, revancha.

Athletic 4 - Osasuna 3. Entre tanto encuentro de la máxima y tanta Copa de Europa, se ha colado en nuestra lista un partido de los injustamente llamados de “perfil bajo”. Athletic Club de Bilbao y Club Atlético Osasuna disputaron el pasado 22 de Enero en San Mamés uno de los partidos más vibrantes y emocionantes del pasado Campeonato Nacional de Liga. El partido venía precedido de la polémica de las canteras. Osasuna había puesto el grito en el cielo ante los supuestos “abusos” del club bilbaíno, al que se acusaba desde Navarra de esquilmar la cantera de Tajonar (y lo que aún quedaba por venir). San Mamés es siempre una caldera, y ese día no iba a ser menos. El ambiente era inigualable. Pronto, Osasuna se encargó de enfriar los ánimos de la olla a presión bilbaína. Apenas un cuarto de hora de juego, un colosal Pablo García estrellaba el balón en la red rojiblanca con un potente disparo desde 25 metros con su pierna mala. Pero un gol en contra nunca ha hecho callar a La Catedral. Un 0-2, puede que sí. Al poco de la reanudación, Webó dejaba muda a la parroquia bilbaína con un nuevo gol rojillo. Osasuna era un primor. Ordenado, contundente, pleno de concentración. Y así llegó el 0-3, en otro zapatazo de Patxi Puñal que sacó los aplausos de los aficionados vizcaínos. Con un resultado tan abultado en contra, la épica y la garra son las únicas tablas a las que aferrarse. Y así lo hicieron los leones. Un enrabietado Yeste, en un arranque de genio, llevó a su equipo en volandas, anotando los dos primeros goles de la remontada. Los pitos se tornaban en euforia. Pero aún no estaba todo el camino andado. Tiko, recién saltado al campo en un último intento a la desesperada por parte de Valverde, anotaba el empate a tres. El delirio de la grada se trasladó al campo, cuando el jugador que más se lo merecía, aquél que cualquier aficionado del Athletic hubiera elegido como protagonista de la machada, marcaba el cuarto gol bilbaíno, que dejaba la victoria en casa. Julen Guerrero anotaba con técnica exquisita el cuarto tanto y volvía esa noche a sentirse futbolista. Volvía a sentirse grande, volvía a sentirse jugador del Athletic.
PSV 3 - Milan 1: Las semifinales de Champions nos ofrecieron una dramática eliminatoria entre el poderoso Milán y el sorprendente PSV del Guus Hiddink. El partido de ida había finalizado con un injusto 2-0 para los transalpinos. La remontada holandesa parecía dificil, el Milán podía destrozar la eliminatoria a la contra con Shevchenko y Kaká. El PSV de los Van Bommel, Cocu, y Park salió a por todas, y consiguió el primer gol, muy pronto, minuto 8, por medio de Park. La mejor noticia para una remontada. El dominio holandés dió su fruto cuando mediada la segunda parte Cocu igualó la eliminatoria. El PSV mantuvo el control del partido, y el Milán se fue apocando más. La prórroga acechaba, pero los equipos italianos suelen contar con un plus de suerte en este tipo de eliminatorias, y en el minuto 90 Ambrosini, marcaba un gol que rompía el empate y sentenciaba la eliminatoria. Aunque Cocú marcó al minuto siguiente, no hubo tiempo para casi nada más, y el Milán hacia una nueva final.
Real Madrid 0 - Barcelona 3. Hemos tenido nuestras dudas al incluir este partido, dado que al hablar de los mejores partidos normalmente nos referimos a partidos reñidos, con emoción y buen juego por ambas partes… y este no fue así: el Barcelona dominó el primer clásico de la temporada 2005-06 de principio a fin. El jovencísimo Messi, debutante en partidos de esta trascendencia, regaló al felino Eto’o el primer gol antes del descanso, al que se llegó con el 0-1 a pesar del gran número de ocasiones del Barcelona. Muchos esperaban la remontada madridista (por lo menos a base de casta), pero no fue así. El Barcelona no dio opción y la segunda parte fue un recital del galardonado Ronaldinho, que con sus dos goles demostró que hoy en día está a años luz de cualquier galáctico y se reivindicó una vez más como el mejor futbolista del mundo. La imagen de la afición blanca aplaudiendo en pie a Ronaldinho y su equipo simboliza un cambio de ciclo que, más allá de lo vivido en los 90 minutos, dota a este partido de una enorme trascendencia.
Secciones: Notas de Fútbol




