Ramón Martínez, “un cazatalentos”
“La cantera [del Madrid] está en malas manos”, escribía ayer Alfredo Relaño en As. “En las de Ramón Martínez, concretamente”.
“La cantera no ha producido un Makelele. Ni nada. Ahí siguen Casillas, Raúl y Guti, que están desde el preflorentinato. Y Etoo, criado también en aquella época y graciosamente traspasado al Barça. En cinco años largos, ningún titular, y apenas suplentes para cubrir agujeros una temporada o dos y luego, si te he visto, no me acuerdo”.
Hoy, Ramón Martínez intenta desquitarse en una breve entrevista que, no sabemos por iniciativa de quién (si del entrevistador o del entrevistado), publica el diario Marca. Bajo su nombre puede leerse: “Un cazatalentos”, y en la entradilla se le define como “la mano derecha de Emilio Butragueño”. Es más, se asegura que “entre sus éxitos está el fichaje de López Caro. Le fichó para dar un salto de calidad al filial y ya está en el primer equipo”.
Además de este curioso concepto de la palabra “éxito”, llama la atención otra afirmación del periodista en pleno diálogo con Martínez: “Ahora la gente vuelve a decir que la cantera funciona…”. No sabemos a qué “gente” se refiere, y menos aún a cuánta.
Lo cierto es que esa observación sobre el supuesto buen momento de la cantera es el pie perfecto para que Ramón Martínez replique al director de As:
“La frase es: “No ha salido nadie después de Casillas” pero los que dicen eso es que (sic) desde hace diez años el fútbol ha cambiado por culpa de la Ley Bosman. Pronto habrá jugadores que lleguen al primer equipo, empujando la puerta”.
Los madridistas pueden estar tranquilos. En enero de 2004, Ramón Martínez ya predijo (también en Marca) que la cantera gozaba de “muy buena salud”. Hoy, un año más tarde, dice que la cantera dará frutos “pronto”. Será cuestión de fe. Y de paciencia.
El mismo Relaño describió en su día a Ramón Martínez como el “oneroso legado que Valdano dejó en el Madrid. Medio millón de euros al año, contrato blindado por una cantidad que es una vez y media eso. Todo el mundo sabe que no funciona pero el monto de la indemnización y una buena dosis de cobardía moral y de parálisis institucional le mantienen ahí”.
“Podría caer el club entero y él continuaría”, escribía Tomás Guasch. “En el club se dice que es como una boya”, abundaba Matallanas: “Puede haber un maremoto en el Real Madrid, pero él nunca se hunde”. Eso podría cambiar si, definitivamente, Fabio Capello regresa a Madrid. El italiano ya prescindió de él cuando se hizo cargo del equipo en verano de 1996. No tiene fe en Ramón Martínez. Y paciencia, tampoco.
Secciones: Fútbol mediático, Real Madrid




