Romario, 40 años no es nada

RomarioDeSouza.jpgEl delantero brasileño Romario de Souza acaba de proclamar que para su retirada aún faltan un mínimo de seis meses. Esta escueta declaración, que en boca de cualquier otro futbolista no sería noticia, cobra gran relevancia cuando uno advierte lo que se esconde detrás de ella: el fenomenal ariete está obsesionado con llegar a la cifra redonda de mil goles, siguiendo la estela de Pelé. De hecho, proclamó abiertamente esta aspiración hace unos meses, cuando le fue realizado un homenaje al llegar a los 900 tantos.

De acuerdo, tiene ya cuatro décadas y ha perdido gran parte de la velocidad y el descomunal cambio de ritmo que tantas cinturas rompió. Pero no olvidemos que esta misma temporada, defendiendo los colores del Vasco de Gama (su primer equipo) se ha proclamado máximo goleador del Brasileirao con 21 goles. Y que ha cumplido afirmaciones que a primera vista parecían simples fanfarronadas con una frecuencia desarmante. Es improbable que el aficionado español haya olvidado su promesa de treinta goles al llegar al Barcelona para coronar al más definitivo Dream Team, o aquel día en que consiguió que Johan Cruyff le diera permiso para marcharse en el descanso de un partido y coger un avión si marcaba antes del descanso.

Estamos hablando de un jugador muy particular, consciente de sus virtudes y nada modesto (“soy el mejor después de Pelé”, ha dicho en alguna ocasión), con una vida bastante alejada de los cánones del deportista, llena de escándalos y sin echar raíces en ningún lugar. Pero también se ha tratado de uno de los más grandes goleadores de todos los tiempos, y quizá entre ellos el que más genialidades realizó, el que más cosas imposibles inventó para el fútbol. Nunca tuvo cuerpo, jamás corrió un metro de más y hay rumores de que siendo juvenil una vez presionó a un contrario. Pero siempre dio igual cuando el jugador de dibujos animados (Valdano dixit) vagaba por el área y la afortunada bola encontraba su bota: vaselinas, sombreros, disparos sutiles o demoledores, folhas secas, remates instantáneos, cuerdas, tacos… nada de lo espectacular le fue ajeno. Y a diferencia de otros magos inolvidables como Best o Zidane, volcó su infinito caudal futbolístico en una sola meta: el gol. Por eso estamos hablando aquí de él ahora.

39 años, 954 goles en partido oficial ¿Creéis que lo logrará?

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