Baile de posiciones en el Madrid
Un aspecto poco comentado de los múltiples y discutidos fichajes que ha realizado el Real Madrid en los últimos años es la diferente posición que algunos de ellos han desempeñado en el club blanco respecto de la que ocupaban en su club de origen. El último ejemplo parece que vamos a tenerlo en Cicinho, quien se ha hecho un nombre en Brasil como carrilero, y parece ser que va a debutar cubriendo el puesto de Beckham en el interior derecho. Los partidarios de la idea argumentan que se trata de un jugador cuya vocación es mucho más atacante que defensiva, mientras que sus detractores recuerdan cómo Roberto Carlos, obligado a jugar como extremo en el Inter, pasó desapercibido hasta que lo rescató Capello.
Si finalmente se confirma la novedad, será la última entrega de una tendencia que ha ido tomando cuerpo desde hace algún tiempo. Es sintomático en este sentido el caso de David Beckham, que llegó al Real Madrid habiendo destacado como interior derecho en el Manchester, y que ante la imposibilidad en aquel momento de desplazar a Luis Figo (el luso era probablemente el mejor extremo diestro del mundo en ese momento) fue ubicado por Carlos Queiroz en el medio centro, donde sus prestaciones no fueron las deseadas, especialmente en la segunda parte de la temporada. Algo similar ocurrió con Thomas Gravesen (foto), que oficiaba con acierto en el Everton de centrocampista adelantado, y que fue fichado para el puesto de medio defensivo, en el que no ha cuajado. Esta temporada hemos tenido los ejemplos de Sergio Ramos, fichado en principio para hacer de central y actualmente ejerciendo con frecuencia de medio, cuando en el Sevilla destacó esencialmente como lateral derecho; o Robinho, cuya posición natural es la de segunda punta, pero obligado por las circunstancias a desempeñarse como extremo izquierdo. A esto se añade el recién llegado Cassano, que recién recuperado Raúl tendrá difícil la titularidad en su puesto, y que no posee buenos antecedentes como suplente.
Uno tendería a pensar que el sentido común dicta que si un jugador triunfa en un puesto y es fichado por otro equipo, será para desempeñar la misma labor que con acierto ha desarrollado anteriormente. Sin embargo, la impresión es que en el seno del equipo blanco prevalecen otros criterios a la hora de fichar, como por ejemplo el impacto mediático de su fichaje o el intermediario que lo lleve a cabo, y que la posición en que juegue el futbolista o la inflación que pueda crear en la plantilla son, desde el punto de vista del club, asuntos menores. De otro modo no se entiende que la directiva se esfuerce en fichar al cuarto lateral derecho de la plantilla para jugar de interior, y que no lo haga con un extremo izquierdo, cuando esa posición no cuenta con ni un solo especialista en el actual Madrid.
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