Deco se luce en Montjuïc

deco.gifAntes de recibir el balón, Deco ya sabe qué va a hacer con él. La elección, además, suele ser acertada. Y a diferencia de otros que hicieron carrera en una posición parecida, él suele jugar la pelota hacia delante. Si sus inicios hubieran sido más prometedores, sería uno de los encargados de mover el centro del campo de Brasil en el próximo Mundial, y de buscar a Ronaldo o a Adriano como ahora busca a Messi y a Etoo. Magistral la pared que le devolvió ayer al argentino y que por poco no fue el 0-1.

Ante el Espanyol, Deco volvió a ser protagonista en una nueva victoria del Barça (1-2), la décima consecutiva en Liga. No marcó su habitual gol de rebote con ayuda de un defensa. Esta vez contó con la colaboración de Kameni. Minutos antes, el camerunés había sobrevivido a un fusilamiento de Belleti, pero al filo del descanso se tragó un disparo del portugués desde la frontal. No es casual que Deco consiga tantos goles afortunados. Tiene fe y atrevimiento. No necesita llegar al área pequeña. Marca porque dispara cuando otros necesitan ayuda o avanzan con la cabeza gacha. “Es muy rápido en el disparo”, le analizaba hace unos meses Johan Cruyff. “Cuando el portero quiere darse cuenta el balón ya está dentro”.

El partido respondió a una secuencia lógica: dominio del Barça, ocasiones del Barça y algún latigazo suelto del Espanyol. De Lotina no puede decirse que salió a encerrarse y no perder, pero tampoco que fue a por el partido. Lo fió todo a la conexión De la Peña - Tamudo y a las apariciones del batallador Fredson. Luis García quedó diluido en la banda izquierda y en la derecha Zabaleta, un día más, no existió. Juanfran, que el pasado miércoles volvió loca a la defensa del Getafe, comenzó el partido en el banquillo. Cuando salió, el partido estaba sentenciado. Si la primera parte acabó con el disparo de Deco, la segunda comenzó con un gol de Etoo. Y van 18 en 18 partidos,

A falta de media hora, Tamudo apretó el marcador, pero en ningún momento peligró la victoria de los de Rijkaard. Deco, mientras, marchaba camino del hospital por un fuerte choque con su compañero Motta. Fue lo único que no vio venir en la noche de ayer. Sufrió una conmoción cerebral y, al parecer, no recuerda nada del partido. Si decide verse en vídeo, se gustará.

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