¿A qué salió el Athletic?

dañobeitia.jpg4-0 y sin brillar, al ralentí. El Real Madrid despachó anoche su compromiso ante el Athletic Club de Bilbao con una facilidad mucho mayor de la esperada, consiguiendo el pase a los cuartos de final de la Copa del Rey. Tras el 0-1 del partido de San Mamés, los ánimos en Bilbao estaban bajo mínimos. Perder ante el Madrid en San Mamés, no habiéndolo merecido, fue un palo muy duro para los rojiblancos.

Así las cosas, en el equipo bilbaíno daban casi por finiquitada la eliminatoria, aunque nadie se atreviese a decirlo en público. Vencer al Madrid en el Bernabéu se antojaba poco menos que imposible entre la parroquia rojiblanca, estando como está el equipo. Clemente no lo daba todo por perdido. Siendo del Athletic, no puedo renunciar nunca a pasar en la Copa“, había declarado esta semana el técnico de Barakaldo. Pues viendo lo que se ha visto esta noche en el coliseo del Paseo de La Castellana, cualquiera pensaría lo contrario.

La nulidad más absoluta, ni un sólo remate bilbaíno entre los tres palos. El Athletic se ha limitado a cumplir con el compromiso, y no ha dado nunca la sensación de pretender poner en el más mínimo apuro al Madrid. Pelotazos largos a Aritz Aduriz, aislado como un islote en medio del océano, y alguna inocente e inofensiva internada de Dañobeitia, que “pasaba por allí”, por banda izquierda. Eso ha sido todo lo que ha ofrecido el equipo de Clemente en la noche de ayer.

Teniendo las cosas tan difíciles como las tenía, y no importando mucho los goles que se pudieran recibir, lo más lógico es que el Athletic hubiera salido al menos a intentar algo, con algo más de presencia ofensiva. Un acompañante para Aduriz en la punta del ataque vizcaíno hubiera traído mayores problemas a los hoy jóvenes centrales madridistas. Es comprensible que Clemente quisiera, dadas las circunstancias, reservar a jugadores como Fran Yeste, Guerrero o Urzáiz para el partido del domingo ante el FC Barcelona, pero en el banquillo seguía teniendo a Fernando Llorente, una buena opción para acompañar a Aduriz en punta.

No pueden estar contentos los aficionados bilbaínos. No sólo por la eliminación, que era algo previsto tras el gol de Beckham en San Mamés, sino por la sensación de que el Athletic llegó a Madrid a pasar el trámite, sin oponer apenas resistencia y sin intentar nada. Un pobre desenlace en una eliminatoria que podría haber sido electrizante, y un triste adiós a la competición del Rey de Copas. Ya sólo queda centrarse en la salvación.

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