¿Qué pasó con Javi de Pedro?

Si la carrera de un futbolista pudiera representarse en un gráfico, sería complicado encontrar una línea similar a la descrita por Javier de Pedro. El futbolista riojano acaba de rescindir su contrato con el IFK Goteborg por “motivos personales”. A estas alturas ya no sorprende.
Tras casi una década luciendo su zurda por los campos de Primera (debutó en 1993) con la Real Sociedad, De Pedro vivió un año de ensueño que comenzó en el Mundial 2002, cuando Camacho le confió la banda izquierda de la selección. No defraudó. Aunque fue de más a menos, cuajó un torneo excelente.
Lo mejor estaba por llegar. Al año siguiente, De Pedro impartió jornada a jornada un curso sobre cómo repartir asistencias. Fue uno de los grandes responsables de que la Real alcanzara esa temporada el subcampeonato de Liga. Un segundo puesto que en San Sebastián se celebró como si fuera un título. Dos meses después, sin embargo, aquel futbolista inmenso se convirtió en un paria.
¿Qué sucedió en el verano de 2003? Releyendo la historia, da la impresión de que hay algo que no nos han contado. De Pedro, tan reconocible en el campo por la precisión de su pierna como fuera por sus declaraciones crudas y viscerales, siempre se ha mostrado extremadamente cauto al hablar de su situación en público. Siempre ha negado que existieran problemas extradeportivos.
Tras aquella temporada espectacular, varios clubes se interesaron por él. Uno de ellos, el Southampton le ofreció un contrato “impresionante”, tal cual lo definió él mismo. El equipo inglés triplicaba la ficha que cobraba en la Real que, al parecer, no estaba entre las más altas de la plantilla. Era, a sus 30 años, el contrato de su vida.
“Vamos a ir de su mano”, declaró el entonces presidente de la Real, José Luis Astiazarán. “De Pedro lleva muchos años en la Real. Es una buena oportunidad para él y no vamos a estar en contra de lo que él quiera”. Sin embargo, no fue así. Astiazarán no aceptó la oferta del Southampton (1,7 millones según el club donostiarra, que deseaba ingresar al menos 3) y De Pedro tuvo que seguir en San Sebastián. Le quedaba un año de contrato.
El entrenador del equipo, el francés Raynald Denoueix, le apartó de sus planes. Tras casi un año de ostracismo, a cuatro meses de acabar la temporada, la Real anunció que renunciaba a renovar su contrato. Decidió, eso sí, imponerle la insignia de oro y brillantes. Denoueix, por cierto, fue destituido semanas más tarde.
De Pedro dio el salto a Inglaterra, pero la oferta del Southampton ya había desaparecido. Firmó por el Blackburn Rovers, en el que apenas jugó, y en el mercado de invierno fue traspasado al Perugia. En la serie B italiana tampoco consiguió parecerse mínimamente a sí mismo y el pasado verano recaló en Suecia de la mano de Haakan Mild, ex jugador de la Real y director deportivo del Goteborg. Desde entonces, apenas hemos tenido noticias. La primera, que comenzó a entrenar con el filial para coger la forma. La segunda, que fue expulsado a los tres minutos en su debut. Y la última, la rescisión de su contrato. Tal vez no haya mucho más que contar de su experiencia sueca. De lo que pasó en aquel verano de 2003, o mucho antes quizá, sabemos todavía menos.
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